23 de abril, 2026
Emprendedor

Dos amigas convirtieron restos de cuero en accesorios únicos y apuestan a crecer desde las ferias y las redes, con una propuesta sustentable y con impronta local.

Hay historias que nacen sin plan de negocios, sin inversión inicial y sin grandes estructuras. Historias que empiezan, simplemente, en una conversación. En un asado, en una idea compartida, en esa intuición de que algo puede hacerse distinto. Así nació Rosa Tierra: entre recuerdos de la secundaria, ganas de crear y una mirada sensible sobre lo que otros descartan.

Sandra Campos Ordoñez y su socia Maki, no partieron de cero, sino de algo más interesante: de lo que ya existía, pero no estaba siendo aprovechado. Pedazos de cuero olvidados, sobrantes de fábricas, materiales sin destino que encontraron en ellas una segunda oportunidad. Lo que siguió fue prueba, error, exploración y, sobre todo, decisión. Porque emprender también es animarse a no saber del todo qué va a pasar.

Desde septiembre de 2024, Rosa Tierra empezó a tomar forma: primero con aros, después con collares y pulseras. No es solo bijouterie, es una propuesta que combina estética, reutilización y una fuerte impronta santiagueña. Hoy, el proyecto crece entre ferias, redes sociales y el boca en boca de quienes descubren algo distinto.

 

En una entrevista exclusiva con El Péndulo de FM de la Ciudad 107.7, Sandra comparte todos los detalles de este emprendimiento con una impronta sustentable.

 

-¿Cómo surgió Rosa Tierra?

—Rosa Tierra surgió de una idea, porque con mi socia Maki, nos gusta reciclar, siempre andamos metidas y buscando cosas que podamos hacer. Entonces, surgió esto de hacer algo diferente con el cuero. Lo que nosotros hacemos es darle la última vida a un pedazo, al descarte. Entonces,  tratamos de hacer accesorios allornados, que no es lo típico en  bijoutería con cuero, que por ahí son los trenzados y  esas cosas que no hacemos. Nosotras tratamos de buscar, que por ahí es lo diferente, que la bijoutería sea principalmente para la mujer.

 

-¿Ya tenias una relación cercana con Maki? ¿Cómo surge la idea de emprender?

-Sí, con Maggi fuimos excompañeras de secundaria, íbamos a la escuela industrial. De ahí quedó formado un grupo grande de amigos que nos conocemos hace casi ya 35 años. Así que, siempre estuvimos en contacto.

Y un día en un asado, yo le contaba a ella que por incentivarle a mi sobrina hacer pulseritas me había metido en ese mundo de cómo tejer las pulseritas con hilo. La cuestión es que a mí ya me había quedado la pica y quería más. Yo buscaba hacerlas con piedras y esas cosas. Entonces Maki me comenta que ella también quería hacer cosas en cuero, que había conseguido una bolsa grande llena de cueros.

Así que bueno, entre lo que yo ya sabía de tejer pulseritas, nos juntamos y empezamos a ver y a diseñar y a poner, a ver qué podía llegar a salir. Probamos y estuvimos prácticamente un mes viendo los tipos de cuero, cómo le podíamos poner algún enganche. Y así surgió y oficialmente nos lanzamos el 27 de septiembre del 2024.

-¿Y el nombre? ¿Cómo salió?

-Y el nombre surgió de que queríamos algo que sea femenino, que nos represente a las dos y a esta tierra también. Entonces era una mezcla entre por ahí las flores, qué es lo que podía haber aquí en Santiago. Y flor, es por la flor del lapacho, con ese color rosa que por ahí mucho nos identifica. Así que le pusimos tierra porque  somos de acá. Somos muy santiagueñas.

 

-Entonces todo esto arrancó en septiembre del 2024.

-Así es. Lo primero que hicimos fue aros. Y después ya empezamos a probar de hacer collares y de hacer pulseras. Entonces nos invitaron por primera vez a una feria. Fue una emoción. Ahí realmente tuvimos contacto con la gente para saber si lo que nosotras hacíamos y estaba bien o no.

 

-¿Cómo fue la respuesta de la gente?

-Hermosa. Era totalmente diferente, algo que nunca habían visto. Y así, uno cuenta una cosa, el otro habla otra y ya nos fuimos conectando con la gente y empezamos en este mundo de las ferias. Que es la verdad alucinante porque es conocer mucha gente, otras historias, otros trabajos. Y la verdad que hemos tenido muy buena aceptación por sobre todas las cosas.

 

-¿Las ayudó a crecer participar en ferias?

-Sí, bueno, era nuestra idea principal. Nosotras sabemos que recién comenzamos en este camino y que por ahí nos hace falta mucho que nos conozcan. Es un rubro, dentro de lo que es bijoutería, que es novedoso para nosotras. Lo hacemos pero es un rubro muy amplio porque tiene de todas las clases y estilos. Entonces más que nada era eso para nosotros, que nos conozcan y vean lo que nosotros podríamos hacer y brindarle a las mujeres.

 

-¿Cómo se organizan para hacer todas las cosas, para tener stock y para ir a las ferias?

-Bueno, Maki es docente y tiene su trabajo, y yo tengo trabajo variado en mi casa, así que nos organizamos para hacer el stock. Mis tardes son sagradas porque me dedico a lo que es toda la producción y Maki en el tiempo que ella puede y tiene. Vamos haciendo aros o lo que nos salga, lo que te diga o puedas tomar de la inspiración de un pedazo de cuero.

 

-¿Cómo trabajan con el cuero y qué posibilidades les da ese material?

-Hay cueros que son extremadamente blanditos, entonces se puede hacer un collar. o algo que sea un poquito más grueso, tratamos de hacer anillos. Trabajamos con lo que se va incorporando, porque nosotras compramos bolsones que son de descartes de cuero, de fábricas que producen zapatos, carteras, cintos. Entonces todos esos descartes, que a veces son pedacitos mínimos, chiquititos, tratamos de ahí de sacar alguna idea para ver qué hacer. Así que es pura inspiración nuestra.

 

—¿Participan en alguna feria habitualmente?

—No, en realidad vamos a donde nos inviten. Por suerte, en este tiempo que vamos caminando, recibimos invitaciones de ferias que están organizadas. Hay ferias que se hacen una vez al mes. Siempre nos invitan a las ferias del complejo de Juan Felipe Ibarra, que por lo general siempre estamos participando ahí. Podemos decir que fue nuestra carta de presentación para todos, realmente fue una carta grande de presentación, así que siempre agradecidos con los organizadores.

Después vamos viendo dónde podemos ir, si nos dan los tiempos. Tratamos. Por lo general son las de los sábados y domingos, así que siempre nos organizamos para estar ahí.

 

-En caso de que no estén en una feria, ¿Cómo puede la gente contactarlas?

-Tenemos en la página de Instagram, dones tan disponibles nuestros números y les permite contactarnos por WhatsApp. Ahí tenemos las fotos de todos los modelos que tenemos, y que pueden elegir. No contamos con un lugar físico todavía, ese es nuestro objetivo al final, pero se pueden contactar a través de ahí.

 

-¿Aceptan pedidos personalizados?

—Sí,  tenemos muchos clientes que, gracias a Dios, que nos dicen ‘ Yo quiero un aro que sea en marrón y en dorado’, por ejemplo, y sí podemos, en ese momento lo aceptamos o no.

 

-¿Cómo hacen para complementarse como socias?

-La verdad es que muchos nos preguntan cómo hacemos para complementarnos. Pero creo yo que el secreto está en el respeto. Porque puede proponer ella hacer algo. Y yo opino, sí está bien o no. O le digo, en vez de ponerlo así, se puede poner de otra manera. Entonces, ella también acepta mis sugerencias. En realidad, siempre nos sugerimos, nunca nos imponemos las cosas. Las ideas no están impuestas.

 

-¿Qué buscan transmitir con sus productos?

-Es algo que nosotras creemos y tratamos de que las mujeres sean y se puedan ver lindas a través de un accesorio.

 

 

 

 

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