Alina Akselrad es Miss Mundo Argentina. Eso quiere decir que en el año en curso nos representará en el famoso “Miss World”, buscando traer la tercera corona de este certamen. Recordemos que Norma Cappagi ganó en 1960 y la más icónica: la del 78, Silvana Suárez, también cordobesa. Alina fue Miss Universo Argentina 2020 y en mayo de 2021 logró darle el top 20 a nuestro país.
En charla con LA COLUMNA, Alina (prototipo de belleza y además inteligentísima) nos cuenta en verdad qué es la belleza y su preparación para ser Miss Mundo, corona que podría ser la tercera de este certamen para nuestro país.
L.C.: Siempre dijiste que la belleza no se mide ni se pesa. ¿Cómo definirías a la misma?
A.A.: Para mí, la belleza, si no se usa con un propósito, es sólo un disfraz. La verdadera belleza es un conjunto de cualidades que van mucho más allá de lo superficial, porque al final, la belleza física responde a patrones sociales, a subjetividades, a modas, a tendencias y, para mí, lo que importa y hace linda a una persona es cuando lo que piensa, siente, dice y hace está en armonía. Y en esa coherencia nace la belleza. Y más si se utiliza para un bien mayor. Por eso nace esta frase “La belleza no se mide ni se pesa, la belleza se demuestra”. Porque creo que durante mucho tiempo estuvimos usando el “bellezómetro” equivocado. Obsesionados con una balanza, con una cinta métrica. Y la verdad es que son sólo números, lo importante es saber cómo sostenemos esa belleza. Desde ideales, desde forma de actuar y, al final, eso es lo que, para mí, hace a una mujer linda, más allá de su físico.
L.C.: ¿Qué significó para vos llegar al top 20 de Miss Universo en 2021?
A.A.: Para mí es un triunfo haber representado a Argentina, haberlo hecho con orgullo, identidad y autenticidad. Haber clasificado en Miss Universo fue para mí muy importante porque es algo por lo que trabajé y me preparé. Creo que no se trata de llegar más lejos que la otra, sino de ser real en ese camino. Y el verdadero triunfo está en mirar atrás y volver a hacer lo mismo. Porque todo lo que hice en ese escenario de Miss Universo, en la entrevista con el jurado, fue desde el corazón y fue lo que creí correcto en su momento. Y para mí eso es ganar, porque al final una corona no nos define.
A mí me hubiera gustado llegar todavía más lejos, y eso también es ambición y eso también es sentirse para estar un paso más adelante, pero eso no te define. Esto no te define ni para bien ni para mal, sino cómo hayas representado a tu país, porque al final todas fuimos embajadoras, y no es una competencia de quién llega más lejos, sino que todas nos pudiéramos apoyar, sabiendo que una va a representar a Argentina (en el caso de Miss Argentina). Y, de una u otra forma, hasta nos representamos entre nosotras.
L.C.: En 1978 una cordobesa ganó el título que ahora buscas. ¿Qué significa esto para vos?
A.A: Que otra cordobesa haya llegado a los más alto del mundo es una gran motivación, porque Córdoba, a nivel nacional, siempre nos ha dado muchas alegrías en los certámenes de belleza. Para mí es una gran responsabilidad llevar la banda de Argentina y me estoy comprometiendo a dar lo mejor de mí para cada instancia, preparándome para dar una digna muestra de talento, que represente a la cultura y las tradiciones argentinas.
Desde hace diez años tengo mi plataforma social de “belleza con propósito”; entonces me comprometo a llevar proyectos sociales, reales y sostenibles en el tiempo, en nombre de Argentina. Estoy trabajando para llevar a la mayor cantidad de diseñadores argentinos a las pasarelas, porque no solo yo estoy presente, sino que quiero que esté presente nuestro país y nuestro talento.
Y sí, confío en mí, porque soy una convencida de que la experiencia no se improvisa y que cuando las cosas se hacen con el corazón y se trabaja con pasión, los resultados siempre son positivos. Y no hablo de ganar o no una corona. Yo sí estoy trabajando para ganar una corona y traer la tercera corona para Argentina (Norma Cappagli en 1960 y Silvana Suárez en 1978). Pero al final, todas nos estamos preparando para eso, son todas mujeres increíbles que están dando lo mejor para dejar a sus países en lo alto, y sé que va a ser una competencia muy difícil. Miss Mundo es un concurso muy desafiante, donde no se gana con el cuerpo, se gana con la cabeza, se gana con proyectos, se gana con acciones, y yo me estoy comprometiendo, en nombre de Argentina, a dejar a nuestro país en lo alto.
L.C.: En 1970 una manifestación feminista entró al Royal Albert Hall para defender los derechos femeninos en contra de lo que consideraban la cosificación de la mujer. ¿Qué opinas de esa postura?
A.A.: Creo que, así como la sociedad va evolucionando, los certámenes de belleza también, y eso es algo que apoyo porque no se trata de llegar a un límite, de eliminar o de censurar, sino de ser coherentes con una realidad que estamos viviendo. Yo soy feminista, pero no por ser feminista dejo de ser femenina. Desarrollo mi feminismo en una plataforma, como son los certámenes de belleza, porque ser feminista es defender nuestros derechos, levantar nuestra voz sin miedo. Y sí, también lo puedo hacer con una banda y una corona.
“Beauty with a purpose”, para mí, es la esencia de lo que es Miss Mundo. Es “belleza con propósito”, es salir de mi egoísmo y utilizar esta plataforma por un bien social. Siento que la belleza se explica por sí misma. Al menos el “bellezómetro” que se utiliza en los certámenes de belleza porque, como dije, Miss Mundo no lo gana la más linda, lo gana la más preparada. En cultura, conocimiento de su tierra, capacidad de oratoria en inglés, capacidades deportivas, capacidades de talento, de modelaje. Es una competencia donde hay instancias muy claras y, para llegar a la corona de Miss Mundo tienes que pasar por cada una de estas etapas.
Entonces, a veces la belleza superficial y subjetiva no es nada si no está este combo de cualidades. Y creo que todas, como mujeres, dejamos un aporte al mundo. Desde mi lugar, el legado que pretendo dejar es justamente el de que las mujeres somos imparables y que podemos con todo lo que nos proponemos. Y no hablo de cumplir sueños solamente, sino que, si realmente lo hacemos desde la determinación y el compromiso, podemos construir realidades, podemos ser generadoras de cambio, y la diferencia está cuando elegimos no sólo levantar la voz, sino accionar. Si no ponemos una palabra en acción es muy difícil cambiar una realidad
L.C.: ¿Qué tipo de mujer gana un concurso de esta magnitud?
A.A.: Creo que hoy necesitamos menos ideales de belleza y más belleza con ideales. Y esa es la propuesta de los certámenes de belleza hoy en día. A un certamen no lo gana la más linda, lo gana la más comprometida con dar a conocer sus raíces, sus tradiciones y su cultura. Lo gana la mujer que tenga el coraje de levantar la voz, no para gritar más fuerte, sino para generar un cambio. No por ella, sino para abrir caminos para todas las mujeres. Una reina de belleza es la voz de minorías sociales silenciadas. Para mostrar otras realidades, para mostrar conexiones. Para esto no basta con ser la más linda sino la que tiene habilidades de liderazgo, habilidades en comunicación en diferentes idiomas, con tener conocimiento, estudio, empatía, son cosas que la belleza superficial por sí sola no te la da.