09 de julio, 2026
Salud

Rabia, hantavirus, leptospirosis y otras enfermedades pueden transmitirse de los animales a las personas. En el día Mundial de las Zoonosis se concientizar sobre esta problemática, especialistas destacan la prevención como la principal herramienta para reducir los contagios.

Una mañana de invierno, una joven encuentra unos cachorros abandonados. Intenta alimentarlos, uno la muerde y días después comienza a presentar síntomas inesperados. La escena podría parecer excepcional, pero ilustra cómo una zoonosis puede cambiar una vida en cuestión de días.

Una zoonosis es una enfermedad que puede transmitirse entre animales y humanos producida por diferentes agentes infecciosos. Estos pueden ser bacterias, virus, parásitos u hongos y contagiarse a los humanos por contacto directo o a través de los alimentos, el agua o el medioambiente.

Estas enfermedades representan un problema de salud pública debido a la interacción entre humanos y animales en la vida cotidiana y en el medio agrícola, en la movilización.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establecio el 6 de julio como el día mundial de las Zoonosis, en conmemoración a la primera vacuna antirrábica aplicada a un niño de 9 años, quien había sido mordido por un perro infectado.

El objetivo principal de la conmemoración es visibilizar la problemática relacionada con las zoonosis y concientizar a la población sobre las mismas para promover medidas de prevención que eviten su transmisión.

En Argentina el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) trabaja en la prevención y control de las zoonosis relacionadas a animales de producción como la rabia paresiante o la triquinosis, entre otras. Mientras que las zoonosis relacionadas a animales de compañía (como perros y gatos) se manejan a nivel municipal y/o provincial y también a través del Ministerio de Salud de la Nación.

 

Las zoonosis más frecuentes

Aunque existen más de 200 enfermedades zoonóticas, algunas son más frecuentes o representan un mayor riesgo para la población. Entre ellas se encuentran la rabia, el hantavirus, la leptospirosis, la triquinosis, la brucelosis y el Mal de Chagas.

  • Rabia: se transmite principalmente por la mordedura o el contacto con la saliva de animales infectados, como perros, gatos o murciélagos. Una vez que aparecen los síntomas, la enfermedad es prácticamente mortal, aunque puede prevenirse con atención médica inmediata y vacunación.
  •   Hantavirus: se contrae por contacto o inhalación de partículas provenientes de la orina, saliva o excremento de roedores silvestres infectados. Puede provocar un cuadro respiratorio grave.
  •  Leptospirosis: es causada por una bacteria presente en la orina de animales infectados, especialmente roedores. Las personas suelen contagiarse al entrar en contacto con agua o barro contaminados.
  •   Triquinosis: se produce al consumir carne de cerdo o de animales silvestres mal cocida que contiene larvas del parásito Trichinella.
  •  Brucelosis: afecta principalmente a personas que trabajan con ganado o consumen lácteos sin pasteurizar. Produce fiebre persistente, dolores musculares y fatiga.
  •   Mal de Chagas: es transmitido por la vinchuca, un insecto presente en distintas regiones del país. También puede contagiarse durante el embarazo, mediante transfusiones o trasplantes.

 

Alcance e importancia

Se estima que de los 1.415 patógenos humanos conocidos en el mundo, 61% son zoonóticos o de origen zoonótico. Estas patologías son responsables de al menos 2.400 millones de casos de enfermedades humanas y de 2,2 millones de muertes al año, sobre todo en las áreas más desfavorecidas del planeta. 

Alrededor del 75% de las enfermedades infecciosas emergentes del ser humano tienen origen animal. Cada 5 nuevas enfermedades humanas que surgen al año, 3 de ellas están relacionadas con animales.

El aumento de la actividad comercial y la movilización tanto de personas, animales y sus productos, han favorecido la propagación de las zoonosis. Esto sumado a la modernización en prácticas agrícolas, destrucción y cambios en el medio ambiente, al cambio climático y al comercio ilegal de especies favorece la mayor ocurrencia de estas enfermedades.

De acuerdo con los datos oficiales del último Boletín Epidemiológico Nacional emitido por el Ministerio de Salud, la situación de las enfermedades zoonóticas en Argentina en lo que va de 2026 enciende alarmas en varias regiones, destacándose un fuerte incremento en la vigilancia y notificación de casos.

El panorama más complejo lo presenta la hantavirosis, que ya registra 108 casos confirmados en la temporada 2025-2026; esto representa una tasa de incidencia nacional de 0,23 casos por cada 100.000 habitantes, consolidándose como la cifra más alta de los últimos años para este período.

Paralelamente, otras enfermedades transmitidas por animales muestran comportamientos inusuales y desvíos estadísticos preocupantes. Las autoridades sanitarias informaron que la notificación integrada de psitacosis se ubicó un 60% por encima de lo esperado en comparación con las temporadas previas, mientras que los registros relacionados con el Mal de Chagas evidenciaron una marcada irregularidad, mostrando una variación acumulada del 199% respecto de los valores históricos basales de referencia.

 En menor escala, pero bajo estricto seguimiento estacional y ambiental por riesgo de brotes, se mantiene la vigilancia sobre la leptospirosis, la rabia (con cientos de consultas trimestrales por accidentes potencialmente rábicos en nodos urbanos) y las distintas variantes de leishmaniasis, que en el norte del país ya consolidan un acumulado de 3 casos de la variante cutánea, 2 de la visceral y 4 de la mucocutánea.

 

Prevención

Los métodos de prevención de las enfermedades zoonóticas difieren para cada patógeno; sin embargo, la incorporación de ciertas prácticas a nivel individual y social puede hacer la diferencia.

Entre las principales medidas de prevención de las zoonosis se encuentran:

  • Higiene de manos y limpieza ambiental al entrar en contacto con animales o sus secreciones
  • Vacunación adecuada y oportuna de animales de compañía y de granja
  • Promoción de la salud y el bienestar animal en cada etapa de la vida
  • Cumplimiento de normativas agrícolas y ganaderas
  • Tenencia responsable de mascotas
  • Vigilancia y detección temprana de “casos” e identificación y control de brotes
  • Educación y capacitación continua
  • Vigilancia epidemiológica conjunta

 

Es fundamental el cuidado de los animales de producción, ya que  ayuda a reducir la posibilidad de que se produzcan brotes de enfermedades zoonóticas de origen alimentario a través de alimentos como la carne, los huevos, los productos lácteos o incluso algunas verduras.

Asimismo, el agua potable limpia y la correcta eliminación de desechos también resultan esenciales.

Por último, es clave considerar que la notificación inmediata al Senasa acerca de la aparición de determinadas enfermedades animales es de importancia fundamental para la protección de la ganadería nacional y la salud pública.

Rescatar un cachorro, alimentar un gato callejero o convivir con animales forman parte de la vida cotidiana de millones de personas. La diferencia entre un gesto solidario y un riesgo para la salud muchas veces está en algo tan simple como vacunar a las mascotas, lavarse las manos después del contacto con animales y acudir de inmediato al sistema de salud ante una mordedura.

 

 

 

 

 

 

 

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