Cada 26 de agosto se conmemora el Día Internacional contra el Dengue, una fecha que busca reforzar la importancia de prevenir la enfermedad y controlar al mosquito Aedes aegypti. Aunque durante el invierno su actividad disminuye, sus huevos pueden permanecer en recipientes y sobrevivir durante meses. Por eso, el descacharrado y la eliminación de posibles criaderos son tareas que deben realizarse durante todo el año.
El dengue suele ocupar un lugar importante en la agenda sanitaria cuando comienzan los días de calor y aparecen los primeros mosquitos. Sin embargo, esperar hasta ese momento para comenzar con la prevención puede ser demasiado tarde.
Cada 26 de agosto se conmemora el Día Internacional contra el Dengue, una fecha destinada a generar conciencia sobre una enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti y recordar que buena parte de las medidas de precaución comienza en los hogares.
El dengue es una enfermedad viral que se transmite a través de la picadura de mosquitos Aedes aegypti infectados. El mosquito puede reconocerse por su color oscuro y las franjas blancas en las patas y el cuerpo.
A diferencia de lo que muchas veces se piensa, no necesita grandes cantidades de agua para reproducirse. Una botella, una lata, un neumático, un balde, una maceta o cualquier otro recipiente que acumule agua puede convertirse en un lugar adecuado para que coloque sus huevos.
Sus distintas etapas de desarrollo pueden producirse en recipientes ubicados dentro de las viviendas o en patios, balcones, jardines y otros sectores cercanos. Esto hace que la prevención no dependa solamente de grandes operativos de fumigación. El cuidado cotidiano de los espacios donde vivimos cumple un papel fundamental.
Aunque las bajas temperaturas reducen la actividad del mosquito, eso no significa que el riesgo desaparezca durante el otoño y el invierno. Los huevos pueden permanecer en los recipientes durante períodos prolongados y resistir condiciones de sequía. Cuando vuelven a encontrarse con agua y las condiciones son favorables, pueden continuar con su ciclo de desarrollo.
La fumigación puede formar parte de las estrategias de control, pero por sí sola no elimina el problema. Los insecticidas actúan principalmente sobre los mosquitos adultos y no eliminan los huevos, larvas y pupas que permanecen en los recipientes con agua. Por eso, las autoridades sanitarias señalan que debe estar acompañada por la eliminación y el control de los criaderos.
Por eso, es necesario limpiar patios, eliminar objetos en desuso y evitar que los recipientes puedan convertirse en criaderos cuando aumenten las temperaturas.Además de eliminar los lugares donde el mosquito puede reproducirse, también es importante reducir las posibilidades de ser picado.

El uso de repelente sobre la piel expuesta, respetando las indicaciones del envase, es una de las medidas recomendadas. También pueden utilizarse mosquiteros en puertas y ventanas y ropa que cubra brazos y piernas, especialmente en lugares donde haya presencia de mosquitos.
Los repelentes ambientales, como tabletas y espirales, también pueden ayudar a disminuir la presencia de mosquitos en determinados espacios. Pero ninguna de estas medidas reemplaza el descacharrado. La prevención necesita combinar el cuidado personal con la eliminación de los criaderos.
Las señales de alarma
El dengue puede presentarse con distintos niveles de gravedad y algunas personas pueden incluso cursarlo sin síntomas. Cuando aparecen manifestaciones, uno de los principales signos es la fiebre de 38 °C o más, que puede estar acompañada por dolor de cabeza, dolor detrás de los ojos, dolores musculares o articulares, náuseas, vómitos, malestar general o sarpullidos.
Ante la aparición de síntomas compatibles, es importante realizar una consulta médica y evitar la automedicación. El Ministerio de Salud recomienda no tomar aspirina, ibuprofeno, ketorolac ni aplicarse medicamentos inyectables ante la sospecha de dengue.
Hay síntomas que requieren una consulta médica inmediata, especialmente cuando aparecen durante la enfermedad o después de que la fiebre comienza a desaparecer.
Entre los principales signos de alarma se encuentran el dolor abdominal intenso, los vómitos persistentes, la somnolencia o irritabilidad, el sangrado de nariz o encías y la dificultad para respirar.
Por eso, la desaparición de la fiebre no siempre significa que el cuadro ya terminó. Es importante continuar atentos a la evolución y seguir las indicaciones de los profesionales de salud.
En las personas que tienen un diagnóstico confirmado, también es importante mantener una buena hidratación y realizar los controles indicados por el equipo de salud.
Una tarea en conjunto
La situación del dengue en Argentina también muestra por qué no conviene esperar a que aparezcan los primeros casos para comenzar a actuar. Durante la temporada 2025-2026, el país mantuvo un escenario de baja circulación de dengue, pero el Ministerio de Salud continúa con tareas de vigilancia y eliminación de criaderos durante el invierno para reducir la presencia del Aedes aegypti cuando llegue la próxima temporada.
De acuerdo con la cartera sanitaria nacional, durante la temporada 2025-2026 se visitaron más de 50.000 inmuebles y se eliminaron 10.740 criaderos como parte de las acciones de prevención durante los meses de menor temperatura.
En la provincia, las tareas de prevención y control del dengue se realizan durante todo el año. Desde la Dirección de Vectores se llevan adelante acciones de control focal, descacharrado y trabajo territorial junto con los municipios y los equipos de Atención Primaria de la Salud. Las tareas se intensifican especialmente después de períodos de lluvias, cuando aumenta la posibilidad de que se formen nuevos criaderos.
Desde el Ministerio de Salud también remarcan que el trabajo de los equipos sanitarios necesita estar acompañado por la participación de los vecinos. Revisar los patios después de una lluvia, eliminar recipientes en desuso y evitar que quede agua acumulada son algunas de las medidas que pueden reducir los lugares donde el Aedes aegypti se reproduce.
A estas acciones se suma la vacunación contra el dengue. En enero de 2026, la Provincia amplió la campaña en Capital y Banda para personas de 15 a 59 años, incorporando al grupo de 39 a 59 años que hasta ese momento no estaba incluido. La vacuna es gratuita, no requiere orden médica y contempla un esquema de dos dosis, con un intervalo mínimo de tres meses.
La estrategia está dirigida a personas que tengan o no antecedentes de dengue. Quienes hayan tenido la enfermedad deben esperar seis meses antes de comenzar la vacunación. La vacuna no está indicada para personas embarazadas o en período de lactancia.
Para información específica sobre dengue, el Ministerio de Salud provincial dispone del teléfono 385-5246171. En caso de una emergencia que requiera atención médica inmediata, se puede llamar al 107 o al 0800-888-6737.
La provincia también cuenta con una red de Unidades de Atención Primaria y hospitales donde se realizan tareas de prevención, seguimiento y, según el establecimiento, toma de muestras para dengue.
Así, la prevención del dengue no queda solamente en manos de los organismos de salud ni se limita a los meses de mayor circulación del mosquito. Eliminar criaderos, vacunarse cuando corresponde, consultar ante síntomas y conocer dónde pedir ayuda forman parte de una misma estrategia: reducir el riesgo antes de que la enfermedad vuelva a instalarse con fuerza.