23 de julio, 2026
Entrevistas

El taekwondo no solo enseña técnicas de combate, sino también valores como el respeto, la disciplina, la perseverancia y el autocontrol. En el dojang de Oro Kwan Santiago Rugby, esa filosofía se traduce en un espacio donde niños neurotípicos y neurodivergentes entrenan juntos, demostrando que la inclusión se construye desde la práctica cotidiana y el aprendizaje compartido.

El Tae kwon-do más que un arte marcial para quienes la practican es una filosofía de vida, que los prepara para lograr un estado de paz, y, por ende, de felicidad. Con el fin de que no sea una búsqueda sino un estado constante.

Más allá de aprender patadas, golpes y técnica, su formación se centra en adquirir valores como la cortesía, la disciplina, el respeto, la perseverancia, el autocontrol y la honestidad. Siempre con el fin de desarrollar el Espíritu Indomable, que permite mantener el coraje, la valentía y la firmeza en las propias convicciones frente a la injusticia o situaciones adversas.

Esta filosofía se mantiene tanto dentro y fuera del dojang. Y así lo aprendió Juan Cruz Figueroa Zanotti de su instructor el Sajionim Matías Ríos. Su pasión y entrega lo inspiraron a transmitir ese mismo entusiasmo por el taekwondo.

De esta manera, y con el apoyo de su Sajionim, Juan Cruz Figueroa se convirtió en instructor Busabonim de Oro Kwan Santiago Rugby. En diálogo con LA COLUMNA, expresa “Cuando uno enseña aprende dos veces. Mis alumnos hacen preguntas que quizás yo no sé o desconozco y eso me invita a seguir perfeccionándome, a buscar una respuesta”.

En este nuevo recorrido, Juan Cruz comenzó a formar alumnos desde los cinco años de edad. El principio de su dojang se basa en que no existe obstáculo para quien quiera practicar y aprender de este arte marcial. Bajo esta premisa, recibe a quien sea que esté dispuesto a aprender, y por eso mismo, hoy tiene bajo su cargo a niños neurodivergentes.

Su modalidad de enseñanza no ha tenido que cambiar. Aunque reconoce que cada alumno necesita un abordaje diferente. “Hay diferentes diagnósticos y muchos factores. Entonces uno tiene que ir trabajando con cada situación pero no especializar la clase por una sola persona. Si hay que dar una mano o ayudar cuando alguno necesita, no solo a los alumnos neurodivergentes. Todo el grupo trabaja igual y de la misma manera”, explica.

 

Tae kwon-do y neurodivergencia

La decisión de mantener el funcionamiento habitual del dojang demuestra el verdadero significado de inclusión; sumar sin hacer diferencias. Esto permite un desarrollo íntegro de los participantes, tanto para los alumnos neurodivergentes y neurotípicos. Ambos aprenden a convivir dejando atrás prejuicios.

Esto es un gran beneficio, ya que el entrenamiento en Tae kwon-Do es una excelente práctica terapéutica que puede ayudar a superar las dificultades físicas y/o intelectuales, y los desafíos que puedan enfrentar las personas con discapacidad.

La estructura marcada de las clases y las reglas claras, hacen que los encuentros sean predecibles. Lo que es útil para las personas dentro del espectro autista. Saber exactamente que esperar de cada encuentro y que espera su Busabonim de ellos, reduce la ansiedad, lo que convierte a esta arte marcial una práctica sostenida en el tiempo.

El Tae kwon-do enseña a escuchar instrucciones antes de actuar, frenar impulsos, medir la fuerza y el movimiento, lo que se traslada directamente a una mejor conducta en el día a día. En las personas con TDAH, uno de sus mayores desafíos es el manejo de la impulsividad, adquirir conocimientos como estos mejoran su control inhibitorio.

Un estudio publicado en la revista científica Siglo Cero, demostró que el Tae kwon-do mejora la agilidad, el equilibrio y la coordinación en jóvenes con discapacidad intelectual.

Aspectos que Juan Cruz puede ver como resultados dentro de su grupo. “La mamá de uno de mis alumnos, que siempre está quieto (hipoactividad), me contó que ahora en su casa practica las patadas que ha aprendido. Incluso teniendo trastorno de lateralidad, ahora reconoce entre izquierda y derecha. También ha mejorado notoriamente su coordinación entre mano, ojo y pie”, cuenta.

Este arte marcial es esencial para mejorar aspectos físicos como la torpeza motriz física fina o gruesa, reducir la disminución anormal del tono muscular y mejorar los tiempos de reacción. Características presentes en diferentes discapacidades.

La práctica constante de movimientos repetitivos, combinados con ejercicios de respiración y disciplina mental, ayuda a mejorar la integración sensorial y motora. Esto se traduce en un mejor equilibrio, mayor coordinación y una vía saludable para canalizar el exceso de energía o la hiperactividad.

Por su parte, un estudio de la Universidad Estatal de California publicado en el Journal of Exercise Rehabilitation reveló que un programa de solo ocho semanas de Tae kwon-do fue suficiente para mejorar de forma significativa el equilibrio estático y dinámico en niños con trastorno del espectro autista.

Muchas veces los papás me han recalcado que han visto cambios físicos. Han desarrollado masa muscular que antes no tenían y eso es bueno. Nosotros entrenamos con el peso del cuerpo”, remarca Figueroa Zanotti y agrega “Llega un punto donde uno ve esos avances y se alegra mucho, de verdad”.

Un lugar para todos

Sin embargo, el entrenamiento va más allá de las ventajas físico-cognitivas. Es fundamental para el crecimiento personal de cada alumno. “Lo que busco dentro de la formación es un ambiente donde entiendan que no compiten entre compañeros, sino que entre ellos pueden ayudarse a ser mejores. Que entiendan que nadie es más o menos que otro”, declara el joven instructor.

El aprendizaje basado en valores ayuda a que los niños mejoren en aspectos como su conducta, el comportamiento en sus hogares y escuelas, tratar a los demás con respeto y exigir ser tratados de la misma manera.

Reconocen su valor y se sienten seguros al saber que cuentan con un grupo al que pertenecen y del que son parte. “Esto ayuda a formar el carácter. Muchos han mejorado su autoestima y han adquirido herramientas de socialización. Formar parte de una institución también ayuda, ver a otra persona con el pantalón de tae kwon-do hace que se acerquen y comiencen a interactuar con menos dificultad”, aclara Figueroa Zanotti.

Hoy Oro Kwan-Santiago Rugby sigue creciendo. No practican únicamente la modalidad deportiva, sino que le dan mucha importancia a lo marcial, aprenden defensa personal, técnica, a fortalecerse. Pero, sobre todo, aprenden a no bajar los brazos, a desafiarse a ellos mismos y no rendirse. A trazar objetivos y comprender que para alcanzarlos se necesita dedicación y disciplina.

En un deporte donde el respeto es uno de sus principios fundamentales, la inclusión no aparece como una adaptación, sino como una consecuencia natural de la forma en que entienden el aprendizaje.

 

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