Con cobre, alpaca y una fuerte inspiración en la naturaleza, Humus Joyería de Autor crea piezas irrepetibles que buscan transmitir emociones e historias. Sus creadores hablan sobre el oficio, el trabajo compartido y el valor de la joyería artesanal.
Las manos recorren el cobre y la alpaca con paciencia, moldeando cada detalle hasta convertir un simple metal en una pieza de joyería. En el proceso no solo intervienen las herramientas: también aparecen la creatividad, el amor, el aprendizaje, la historia personal y el vínculo con la naturaleza.
Esa es la esencia de Humus Joyería de Autor, un emprendimiento santiagueño que apuesta por el diseño artesanal y por la creación de piezas únicas que llevan la impronta de quienes las realizan.
Detrás del proyecto están Silvia Leguizamón y Diego Barraza, dos artesanos que encontraron en la joyería un espacio para crear, compartir y transformar. Lo que comenzó como un camino individual terminó convirtiéndose en un trabajo conjunto y, con el tiempo, también en una historia de amor.
Hoy elaboran joyas inspiradas en las formas de la naturaleza, participan en ferias, comercializan sus creaciones a través de redes sociales y, además, abren las puertas de su taller para transmitir el oficio a nuevas generaciones de artesanos.
la joyería artesanal es mucho más que un accesorio: es una forma de expresar identidad, resignificar experiencias y transformar la materia, y también a quienes la trabajan, en algo nuevo.
En diálogo con LA COLUMNA, los artesanos contaron cómo nació Humus, qué hay detrás de cada pieza.
—¿Desde cuándo están con el proyecto Humus?
—Como Humus estamos juntos hace aproximadamente dos años. Yo (Silvia) trabajo con el metal desde hace más de diez años. Empecé con el macramé, después me inicié como artesana y más tarde me formé en joyería, haciendo seminarios y capacitaciones. A partir de ahí me largué a trabajar con el metal.

—¿Qué distingue a sus piezas?
—Le ponemos mucho énfasis al diseño. Cada pieza es única, tiene nuestra identidad y nuestro ser. Todo parte del dibujo de la pieza.
—¿Con qué materiales trabajan?
—Nosotros, como Humus, trabajamos únicamente con cobre y alpaca. Nos inspira mucho la naturaleza y tratamos de comunicar ese amor a través de la joyería.
—¿Cómo se organizan para crear las piezas?
—Nos complementamos. A veces yo empiezo una pieza y él la termina, o cada uno desarrolla sus propias creaciones. Depende mucho del tiempo que tenga cada uno. Yo suelo dedicarle más horas al trabajo con el metal, pero él aporta muchísimo, sobre todo en las estructuras, porque también es joyero. Nos complementamos en todo.
—¿Cómo comercializan sus productos?
—Trabajamos mucho a través de Instagram y WhatsApp. También participamos en distintas ferias y espacios a los que nos invitan.
—¿Cómo se conocieron?
—Yo tuve un accidente con una herramienta mientras hacía joyería y fue un momento muy difícil. Sentí que esa etapa se había terminado para mí y decidí vender todas mis herramientas. Diego estaba interesado en aprender y se las ofrecí. Así nos conocimos.
Después nos hicimos amigos y, con el tiempo, volví a reencontrarme con la joyería en su taller. Él me ayudó muchísimo a sanar ese vínculo con las herramientas, porque el accidente había sido muy traumático.
Recuerdo que un día me encontré puliendo con la misma herramienta que me había lastimado. Lo miré y le dije: "Mirá, estoy puliendo". Ahí entendí que había podido superar ese miedo. Después de todo eso nos pusimos de novios. Hay una historia de amor detrás de la joyería.
—¿Cuál es la respuesta del público?
—Vendemos bien. A la gente le gusta mucho que sean piezas únicas y valora la estética, el diseño y también la manera en que presentamos cada trabajo.
—Si tuvieras que resumir qué hay detrás de cada pieza, ¿qué dirías?
—Amor, primero. Unión, arte, creatividad e inspiración. Cuando uno crea una pieza también está poniendo parte de su propia historia. Hay un movimiento interno que termina reflejándose en lo que uno hace.
Por eso nos llamamos Humus. El humus es transformación. Así como la naturaleza transforma la materia para nutrir la tierra, nosotros nos transformamos mientras creamos y, de alguna manera, quien recibe la pieza también recibe parte de ese proceso.
—También dictan talleres. ¿Cómo funcionan?
—Sí. Este año abrimos un nuevo espacio donde damos talleres de joyería. La idea es que cada persona pueda hacer una pieza completa, desde el diseño hasta el pulido final.
Todos los materiales están incluidos y trabajamos por módulos porque es un proceso largo. En esos encuentros enseñamos a soldar, calar, limar, lijar y pulir.
—Desde tu mirada, ¿qué significa este emprendimiento? ¿Por qué la gente debería elegir Humus? (Pregunta a Diego)
—Primero, porque está hecho desde el amor al arte y al trabajo. A mí la joyería me transformó en muchos momentos de mi vida y también me dio una salida laboral.
Todo lo que hice con amor y paciencia me dio frutos. Para mí la joyería significa descubrimiento, transformación y trascendencia. Además, tiene algo muy lindo: uno puede llevar puesta una creación propia, hecha con imaginación y creatividad.
—¿Cómo nació tu interés por la joyería? (Pregunta a Diego)
—Siempre me gustó, pero nunca me había animado. Cuando llegué a Santiago del Estero empecé con un amigo que me dio una mano y después seguí aprendiendo con Silvia.
La técnica es importante, pero después cada uno desarrolla su propia manera de trabajar. No todos hacemos joyería de la misma forma.
—¿Qué es lo que más disfrutas hacer? (Pregunta a Diego)
—Los engarces. Me encanta engarzar piedras y también calar. Trabajar la chapa es lo que más disfruto.
—¿Cómo pueden contactarse para comprar un accesorio de Humus?
—¿Nos pueden encontrar en Instagram como @humus_joyeriadeautor