La Inmobiliaria Borges está cumpliendo medio siglo de vida en el mercado santiagueño. 50 años donde la trayectoria, la experiencia y la confianza se convirtieron en su forma de trabajo.
Se trata de la única empresa inmobiliaria santiagueña que aún perdura desde 1976 y que continúa colaborando con el desarrollo urbanístico de esta ciudad. Medio siglo de vida en un país donde las reglas del juego cambian permanentemente no es tarea fácil. Carlos Borges y su esposa Maria Clelia Gutiérrez, sus fundadores, aprendieron en qué consiste el desafío de mantenerse de pie después de cinco décadas.
“Siempre nos preguntan en qué momento decidimos aventurarnos en esta ‘ahora profesión’. La respuesta es simple: en aquel entonces, era un mercado operado por muy pocos y no había muchas oportunidades para dedicarse a él a tiempo completo”, cuentan.
A la hora de desgranar su historia, recuerdan que “ya casados, el dinero era muy importante y esta profesión, así como puede permitirte salir y disfrutar de la luz, también puede oscurecerte la vida”.
Ese fue el comienzo. “Medio tiempo como empleados y medio tiempo caminando, recorriendo y aprendiendo. La suerte, los contactos y, sobre todo los colegas que en aquel entonces nos abrieron sus puertas fueron fundamentales. Nos transmitieron conocimientos, trabajamos juntos y, en el camino, cosechamos grandes amigos”, explican.
Los primeros siete años fueron de muchísima enseñanza. En ese recorrido lograron canalizar la profesión y crear la Cámara Inmobiliaria, que marcó un camino incluso a nivel nacional. “Con la colaboración de varios colegas y del entonces diputado Raúl Seijas -también colega- logramos sancionar la primera ley provincial, con incumbencia exclusiva para los corredores inmobiliarios”. añaden.
Esa iniciativa fue presentada en el Congreso de la Federación Inmobiliaria, realizado en la ciudad de Tucumán, lo que generó asombro y también algunas rispideces. “Éramos pocos, audaces y teníamos una institución con apenas unos meses de vida. Sin embargo, aquello llamó la atención de todo el espacio nacional allí presente y nos permitió, desde entonces, ser parte activa de ese contexto”, cuenta Borges con orgullo.

MARCA FAMILIAR
Lo que en un comienzo era un esfuerzo compartido por el matrimonio, la llegada de sus hijos los obligó a reorganizarse y separarse un poco de aquella dinámica. “Todo era a medio turno para ambos, pero, aun así, con mucho sacrificio, seguimos adelante”, recuerdan.
Con los años se fueron afianzando en un mercado en el que lograron convertirnos en los únicos en perdurar durante medio siglo. “Hace 10 años se incorporó nuestro hijo Carlos María, marcando un nuevo rumbo. Su llegada significó sumar conocimientos profesionales, tecnología, confianza y sostenibilidad y, especialmente, afianzar la marca ‘Borges’, lo que nos permitió seguir creciendo”, explica el matrimonio.
Pero esta historia no termina. “Seguimos fortaleciéndonos y hoy también forma parte de esta empresa Cecilia, nuestra hija mayor, aportando ese toque femenino que siempre es necesario, humanizando las relaciones y brindándonos un marco legal actualizado”, añaden.
De aquella dupla matrimonial de 1976, hoy padres e hijos conforman una empresa familiar que sueña con llegar a la centuria. “Lo hacemos respaldados por una marca que ya es parte de la historia santiagueña y, sobre todo, por los amigos y clientes que, durante todos estos años, continúan acompañándonos y apuntalándonos”, destacan.
COMPAÑÍA AL ANDAR
La familia Borges sabe que en camino estuvieron acompañados por personas y empresas que “nos enseñaron y ayudaron en este andar”, como los siguientes: Garnica-Mercevich; Juan Carlos González y Vicente Carino; Teresa Canatta (Termas de Río Hondo), José María Galiano (Añatuya); Inmobiliaria Sáenz Peña; Julio H. Carot; Juan C. Olery; Avanza Propiedades (Posse-Magi); Jorge Dargoltz; Raúl Seijas, Cano-Bravo (Gama Inmobiliaria); Guillermo Moreno; Cesar Cisneros, Leandro Rodríguez, Nassif, Rajal, Boueri, Francisco Guzmán Olivera y otros.
Asimismo, destacan que, “con muchos de ellos organizamos la Cámara Inmobiliaria de Santiago del Estero (1983/1984) primera institución nacional que en orden provincial confería incumbencia concreta para el Corretaje Inmobiliario”.
Por supuesto que un agradecimiento especial es para “los clientes que confiaron en nosotros durante estos años y seguramente nos seguirán acompañando en este camino”.
Cincuenta años después, Inmobiliaria Borges sigue soñando, trabajando y caminando hacia adelante. Y quizás ese haya sido siempre su mayor secreto: nunca dejar de creer que todavía hay un camino por recorrer.