20 de agosto, 2026
Actualidad

Un informe de Argentinos por la Educación analizó las trayectorias y los aprendizajes de los estudiantes que finalizaron la primaria en 2025. Los resultados muestran una fuerte relación entre el nivel socioeconómico de los alumnos y sus desempeños educativos.

La educación no ocurre por fuera de la realidad social de los estudiantes. Las condiciones económicas y sociales de las familias, el acceso a determinados recursos y las oportunidades disponibles durante la infancia forman parte del contexto en el que los chicos transitan la escuela. Esa relación vuelve a aparecer en los resultados del Índice de Resultados Escolares (IRE) de primaria 2025, elaborado por Argentinos por la Educación.

Los resultados educativos del informe están altamente correlacionados con el nivel socioeconómico de los alumnos y sus familias y que las diferencias que se observan entre las distintas jurisdicciones están influidas por esas condiciones. Por este motivo, el estudio ordena las provincias de acuerdo con el nivel socioeconómico promedio de sus estudiantes al momento de comparar los resultados.

Esto no significa que el contexto económico determine por completo el desempeño de un estudiante. Incluso los propios autores advierten que existen provincias con niveles socioeconómicos más bajos que alcanzan resultados por encima del promedio nacional, mientras que otras con mejores indicadores se ubican cerca o por debajo de la media. Las condiciones sociales tienen un peso importante, pero no son la única explicación.

El IRE busca justamente mirar la educación desde dos dimensiones al mismo tiempo: la trayectoria escolar y el aprendizaje. De esta forma, se considera si los estudiantes llegan al final de la primaria en el tiempo teórico esperado, sin repetir ni abandonar, y si además alcanzan niveles satisfactorios o avanzados tanto en Lengua como en Matemática.

Los datos correspondientes a la cohorte 2020-2025 muestran que, a nivel nacional, 94 de cada 100 estudiantes que comenzaron primer grado llegaron a sexto sin repetir ni abandonar. Se trata de una mejora respecto de las primeras cohortes analizadas, cuando la proporción era de 88 de cada 100.

El problema aparece cuando a esa trayectoria se le suma la dimensión de los aprendizajes. A nivel nacional, solo el 54% de los estudiantes que llegan a sexto grado sin sobreedad alcanza niveles satisfactorios o avanzados simultáneamente en Lengua y Matemática. La diferencia entre ambas materias también es marcada: mientras el 79% alcanza los niveles esperados en Lengua, en Matemática lo consigue el 58%.

Al combinar ambos aspectos, finalizar la primaria en el tiempo estimado y hacerlo con un nivel satisfactorio en ambas áreas, el resultado es que 50 de cada 100 estudiantes llegan al final de la primaria “en tiempo y forma”. El porcentaje volvió a ubicarse en el nivel más alto de la serie analizada, aunque se mantiene relativamente estable desde hace una década.

La brecha entre las provincias

Cuando los resultados se observan por jurisdicción, las diferencias se hacen más visibles. El IRE más alto corresponde a CABA, con el 67%, seguida por Córdoba, con 61%, y La Pampa, con 54%. En el otro extremo aparecen Chaco con 33%, Santiago del Estero con 38% y Misiones con 39%.

El informe presenta estas diferencias junto con el nivel socioeconómico promedio de los estudiantes de cada provincia, debido a la correlación que existe entre ambas variables. La distancia entre los extremos muestra que no todos los alumnos atraviesan la primaria en las mismas condiciones ni llegan al final del nivel con los mismos resultados.

Formosa y Jujuy, por ejemplo, presentan indicadores socioeconómicos más bajos, pero alcanzan resultados ligeramente superiores al promedio nacional. En cambio, provincias con mejores indicadores socioeconómicos, como Mendoza, Santa Fe, San Luis y Entre Ríos, se ubican cerca o por debajo de la media.

En Santiago del Estero, 90 de cada 100 estudiantes llegaron a sexto grado en el tiempo esperado, sin repetir ni abandonar. Si se observa solamente la trayectoria escolar, la provincia muestra una evolución positiva durante el período analizado.

El IRE de Santiago del Estero se ubicó en 38% para la cohorte 2020-2025. Esto significa que, de cada 100 estudiantes que comenzaron primer grado en 2020, 38 llegaron a sexto en el tiempo esperado y, además, alcanzaron aprendizajes al menos satisfactorios en Lengua y Matemática

La cifra, aunque se encuentra por debajo del promedio nacional del 50%, representa una mejora para la provincia. En la cohorte anterior, el indicador había sido del 33%, mientras que en 2016-2021 había alcanzado el 37%. El 38% de la última cohorte, además, es el valor más alto registrado para Santiago del Estero dentro de la serie analizada.

En cuanto a los aprendizajes, la principal dificultad se concentra nuevamente en Matemática. A nivel nacional, esta área presenta resultados inferiores a Lengua, una situación que también aparece entre las principales conclusiones del informe. En el caso de Santiago del Estero, solo el 43% de los estudiantes alcanza niveles satisfactorios o avanzados simultáneamente en Lengua y Matemática, uno de los porcentajes más bajos entre las jurisdicciones analizadas.

Los datos permiten encontrar una diferencia importante: la mayoría de los chicos logra avanzar por la escuela primaria en el tiempo esperado, pero eso no significa necesariamente que esté alcanzando los aprendizajes esperados.

En la cohorte 2020-2025, todas las provincias mejoraron su IRE respecto de la cohorte anterior. San Juan, Catamarca y La Rioja registraron los mayores incrementos, con diez puntos porcentuales cada una. Santiago del Estero también mejoró y, junto con otras jurisdicciones, alcanzó en esta última cohorte el valor más alto de toda la serie analizada.

Aunque persisten grandes diferencias entre provincias y una fuerte relación entre los resultados y las condiciones socioeconómicas, también hay avances que muestran que las trayectorias pueden mejorar. El desafío no solo está en conseguir que los chicos permanezcan dentro de la escuela y lleguen al sexto grado. También está en garantizar que puedan hacerlo aprendiendo.

 

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