La aparición de un ciervo dama en el barrio Los Telefónicos despertó nuevamente el interes del Coto de Caza, posible responsable de la aparición del animal. En los últimos meses se detectaron casos de varios animales heridos, escapados o liberados al dejar de ser funcionales a esta actividad cinegética. El debate se centra en lo ambiental y judicial, que exceden la normativa vigente de esta práctica que se conoce y habla poco.
La cacería de animales salvajes es una práctica antigua, vinculada a la necesidad, al divertimento y a un impacto económico importante. Argentina es considerado un destino relevante para la actividad cinegética, y Santiago del Estero forma parte de esa geografía en disputa entre regulación y prácticas ilegales, legales y no institucionalizadas. Para cazar legalmente se requieren permisos especiales otorgados por autoridades de fauna de cada provincia.
Como la caza deliberada e ilimitada no está autorizada en el país —según normativa nacional vigente— existen los cotos de caza, terrenos delimitados y organizados donde se permite la actividad bajo planes de manejo y con el objetivo oficial de conservar la fauna silvestre. A estos espacios llegan practicantes de la cacería de diversos países.
Estos lugares deben cumplir requisitos legales específicos y renovarlos periódicamente. Sin embargo, ante la burocracia, la extensión territorial y la falta de controles efectivos, aparecen cotos de caza ilegales y circuitos paralelos que evaden la normativa vigente.
Uno de los sucesos más resonantes ocurrió en 2024, tras una investigación iniciada en 2018 que derivó en la detención de cuatro personas por presunta caza ilegal de animales en áreas protegidas, entre ellos un empresario estadounidense que habría contratado a una empresa habilitada para operar de manera ilícita. El caso sigue en trámite judicial y refleja la complejidad del entramado legal y su fiscalización.
Los controles —y la ausencia de ellos en espacios amplios— generan un ecosistema en el que los casos que llegan a la justicia son apenas la punta de un iceberg: el resto permanece como una balacera silenciosa sobre la biodiversidad.
Los cotos de caza no son simplemente campos con animales. Conceptualmente se definen como predios privados o de dominio público acondicionados y gestionados para la conservación, reproducción y uso sostenible de especies de fauna silvestre, principalmente para la caza deportiva.
Para que un espacio sea considerado coto de caza debe contar con un plan de manejo que incluya provisión de alimentos y agua, control de predadores, reintroducción de especies —cuando corresponde— y cuidado del hábitat. Estas condiciones son, en teoría, las garantías que sustentan un modelo de aprovechamiento sustentable.
Sin embargo, cuando esas garantías no pueden verificarse o cuando existe opacidad en los registros y en el acceso público a la información, surgen espacios alternativos que operan con los mismos objetivos económicos, pero sin la legalidad que exige el marco normativo.
Según datos oficiales de la Dirección General de Bosques y Fauna de Santiago del Estero, organismo responsable de permisos y habilitaciones, existen cotos de caza habilitados en la provincia, localizados mayormente en los departamentos de Aguirre, Belgrano, Mitre, Rivadavia y Sarmiento.
La provincia, llamada por algunos operadores el “corazón de la caza deportiva en el norte argentino”, recibe cazadores extranjeros, lo que moviliza una fuente de ingresos y dinamiza parte de la oferta turística rural. La abundancia de caza menor ha sido tradicionalmente uno de los atractivos, aunque esto no está exento de controversias ecológicas.
En temporadas recientes oficiales, las especies más buscadas han incluido la liebre europea, perdiz colorada, paloma torcaza, pato picazo y otras aves acuáticas, además de chancho jabalí y ciervo axis —esta última una especie exótica introducida. Los cronogramas de temporada fijan plazos y cupos que, en 2025, se extendieron hasta el 3 de agosto, con límites específicos por especie y zona.
Entre los requisitos indispensables figuran la Licencia de Caza Deportiva actualizada o el Permiso Provisorio de Caza, autorización expresa del propietario del campo, documentación de armas y hoja de ruta para transporte por vía pública.
La legislación provincial de fauna (Ley 4802) y las normativas complementarias buscan regular estas actividades con criterios de conservación y sostenibilidad.
A esta información provista oficialmente se suman datos que circulan a través de profesionales, operadores y especialistas que trabajan en el sector, muchos de los cuales no poseen fuentes públicas actualizadas.
Ante la falta de palabra oficial directa, voces del sector privado aportan su visión. Facundo Fernández Pascovich, que no ocupa cargo público, pero se presenta como operador cinegético habilitado por la ANMAC para organizar cacerías, sostiene que la normativa santiagueña es exigente y que, bajo ella, no existiría una “presión de caza” significativa. Según su relato, la normativa zonifica y obliga a cumplir múltiples condiciones que, en su visión personal, funcionan como salvaguardas ambientales.
Pascovich afirma que la ausencia de regulación en otras provincias habría derivado en una “superpoblación descontrolada” de especies exóticas como ciervo axis y chancho cimarrón —una opinión no oficial que no cuenta con respaldo público directo, pero que circula entre operadores del sector—.
Mirando al futuro, Pascovich mencionó iniciativas de financiamiento privado para estudios científicos —como un proyecto para financiar investigadores del CONICET en el seguimiento migracional de patos con tecnología GPS—, con el argumento de que actividades reguladas pueden realizarse sin impacto negativo. Esto es una declaración no oficial y corresponde al sector privado más que a datos del organismo provincial o nacional.
El operador asegura que hay diferencias sustanciales entre provincias en términos de gestión y que, a su entender, los grupos ambientalistas enfocan mal su crítica, ya que “los animales desaparecen por pérdida de hábitat y no por la escopeta o el fusil”.
DE LA SUBSISTENCIA AL DEPORTE
Esa visión regulatorista contrasta fuertemente con las críticas de grupos proteccionistas como “El Montecito de los Canichones”. Su fundador, “Polaco” Riemersman, resume la oposición al modelo actual señalando que, aunque reconoce la caza por subsistencia histórica, rechaza la caza deportiva por placer. Denuncia que la fiscalización en una provincia con tradición cinegética como Santiago del Estero es insuficiente y califica de “aberrante” la matanza innecesaria de animales. Estas opiniones forman parte del debate ambiental pero no constituyen datos oficiales.
MIRADA NACIONAL
Según periodistas ambientales, la información específica sobre cotos en Santiago del Estero es escasa y suele emerger a partir de causas judiciales, como redes de cazadores furtivos que fueron desbaratadas en otras provincias y que reflejan una problemática nacional más amplia.
Organizaciones como Rewilding Argentina han señalado que la lucha contra la caza furtiva es competencia de fuerzas federales como Gendarmería, aunque no manejan cifras provinciales específicas.
MIRADA LEGAL
Bajo la Ley Provincial de Caza Nº 6.616 y su complementaria Ley 4802, la actividad cinegética está sujeta a criterios y controles específicos que deberían garantizar el aprovechamiento sostenible de la fauna.
Sin embargo, abogados locales consultados admiten la ausencia de información pública clara sobre litigios o causas vinculadas a cotos en la provincia. Señalan que la responsabilidad del control recae formalmente en la Dirección General de Bosques y Fauna, pero reconocen que pocos profesionales legales especializados existen en la materia.
MÁS SILENCIOS
La doctora en biología y vicedecana de la Facultad de Ciencias Forestales, Nancy Giannuzzo, indicó que solo el organismo provincial maneja datos actualizados sobre cotos y que esos datos no están al alcance público. Esta opacidad informativa se refleja también en solicitudes de acceso a la información que derivan consultas a otros organismos sin cifras concretas.
El registro nacional de cotos y operadores cinegéticos —disponible en Argentina.gob.ar— presenta como última actualización pública febrero de 2018, lo que evidencia una brecha entre la práctica real y el conocimiento oficial accesible.
En la actualidad, el análisis comparativo entre registros públicos, publicidad en redes sociales de supuestos operadores y anuncios privados revela discrepancias que no han sido aún resueltas por los organismos provinciales ni nacionales.
CASOS JUDICIALES Y OPACIDAD
En operativos realizados en agosto de 2024, las autoridades hallaron cerca de 8.000 partes de especies de fauna —cráneos, cuernos, pieles, garras y ejemplares taxidermizados— en una investigación federal. El principal imputado fue identificado como un reconocido cazador y veterinario, fundador de una empresa cinegética emblemática, aunque la causa sigue en trámite. Estos casos son indicadores de circuitos de tráfico de fauna que exceden el ámbito de los cotos habilitados y muestran una red interprovincial e internacional de ilegalidades.
DEL CONTROL A LA PSIQUIS
La psicóloga Emily Azar (MP 506) explicó que las motivaciones para cazar son diversas: desde subsistencia hasta deporte, pasando por control poblacional. Identifica en la caza deportiva componentes simbólicos vinculados al dominio y al logro, lo cual contribuye a entender por qué, en algunos casos, la actividad trasciende las motivaciones ecológicas o de conservación.
EN LA PIEL DE UN CAZADOR
El testimonio de Juan (nombre ficticio) describe cómo la práctica de la caza pasó de ser un ritual comunitario a un negocio organizado, donde algunos espacios incluso operan fuera del control estatal. Relata la disminución de fauna local asociada a desmontes y urbanización, así como la tensión entre tradición y regulación moderna.
ANIMALES SILVESTRES EN CIUDAD Y RÍOS
En los últimos meses, Santiago del Estero registró hallazgos inusuales de fauna silvestre en zonas urbanas —como un oso melero en un barrio y un ciervo dama herido trasladado a una reserva— que, aunque son hechos aislados, despiertan interrogantes sobre la procedencia de estos animales y las condiciones en que vivían antes de su aparición.
Además, la viralización de un video donde pescadores extraen un dorado de gran tamaño en Los Quiroga motivó la intervención de la Dirección de Fauna, que confirmó la identificación de los responsables y anunció sanciones, recordando que el dorado está bajo veda permanente en todo el territorio de Santiago del Estero y que su captura o retiro del agua continúa prohibida en todo momento.
Las autoridades destacaron que estas medidas buscan desalentar la depredación y generar conciencia sobre la importancia de respetar la normativa ambiental, reforzando controles que incluyen operativos de secuestro de elementos utilizados en pesca y caza ilegal, además de rescates de fauna para su reinserción.
La provincia también implementó vedas totales de pesca para proteger especies ictícolas durante sus periodos reproductivos, extendiendo estas prohibiciones cuando las condiciones ecológicas lo demandan.
ENTRE LA LEY LEGAL Y LA LEY NATURAL
En teoría, el marco legal provincial establece temporadas, cupos, permisos y planes de manejo. En la práctica, la fiscalización depende de recursos técnicos limitados frente a vastas extensiones rurales, lo que favorece escenarios donde lo oficial, lo ilegal y lo informal se mezclan.
El debate ambiental no se limita a la legalidad formal: involucra transparencia pública, acceso a datos actualizados, responsabilidad de los actores y respeto por los límites naturales de los ecosistemas. La fauna que aparece en barrios, ríos y anuncios comerciales no es un hecho aislado, sino un síntoma de un sistema que aún debe ser examinado, regulado y protegido con más datos oficiales, controles efectivos y políticas ambientales que conecten la ley jurídica con la ley natural.
ENTRE LA APARICIÓN Y LA DEPREDACIÓN
En paralelo al debate sobre regulación, controles y cotos habilitados, en los últimos meses se registraron en la capital santiagueña apariciones inusuales de fauna silvestre en zonas urbanas y también episodios vinculados a la pesca ilegal en ríos provinciales. Los hechos reactivaron interrogantes sobre el origen de estos animales, el estado de los ecosistemas y el alcance real de los controles.
Uno de los casos más recientes ocurrió este lunes por la mañana en el barrio Huaico Hondo, donde un animal silvestre —presuntamente un oso melero— fue hallado trepado en lo alto de un árbol dentro de un terreno baldío. La escena llamó la atención de vecinos, quienes dieron aviso inmediato a la Policía.
Al arribar al lugar, personal de la Comisaría Comunitaria N.º 9, perteneciente a la División Seguridad Ciudadana N.º 17 – Zona Oeste, constató la situación, documentó la novedad mediante registros fotográficos y dio intervención a la División de Flora y Fauna para resguardar tanto al ejemplar como a los residentes del sector. El procedimiento se desarrolló bajo protocolo preventivo, priorizando la integridad del animal.
Aunque no se difundieron detalles oficiales sobre su procedencia, en ámbitos ambientales surge una hipótesis recurrente ante este tipo de apariciones: que podrían tratarse de animales que escaparon de algún espacio de cautiverio o establecimiento privado, o que ya no serían aptos para la actividad cinegética por encontrarse heridos o debilitados. Esta suposición no fue confirmada por autoridades, pero forma parte de las líneas de análisis que emergen cada vez que fauna silvestre aparece fuera de su hábitat natural.
Un segundo episodio se produjo durante el fin de semana en el barrio Los Telefónicos. Vecinos detectaron la presencia de un ciervo deambulando por la vía pública, con heridas visibles en el hocico, en inmediaciones de calle 501, entre 410 y 411. La situación generó preocupación y motivó la intervención policial para evitar riesgos tanto para el animal como para la comunidad.
Tras el operativo, el ejemplar fue puesto a disposición de la Dirección General de Bosques y Fauna, dependiente del Ministerio de Producción, Recursos Naturales, Forestación y Tierras. Se dispuso su traslado a una reserva ubicada en la ciudad de Lavalle, a unos 94 kilómetros de la capital.
El responsable del predio receptor, Fabián Ibáñez, informó que el animal ingresó con lesiones que fueron atendidas de inmediato. “Se le aplicó tratamiento con antibióticos, curabichera e Ivomec. Actualmente se encuentra en un corral, bajo cuidados constantes y con una evolución muy favorable”, explicó. El ciervo permanece en período de cuarentena, bajo seguimiento veterinario.
Especialistas confirmaron que se trata de un ciervo dama, especie exótica no autóctona. Este dato refuerza la hipótesis de que el ejemplar habría estado previamente en cautiverio, ya que —según indicaron— presenta un comportamiento dócil poco habitual en animales criados en libertad. El traslado contó con la colaboración del ingeniero Jorge Gólez, antes de su derivación definitiva a Lavalle.
El dorado bajo veda permanente
En el plano fluvial, otro hecho reciente puso en evidencia la tensión entre normativa y práctica. La viralización de un video en el que se observa a un grupo de pescadores extrayendo un dorado de gran tamaño en la zona de Los Quiroga activó la intervención de la Dirección de Fauna de Santiago del Estero, que confirmó que los responsables fueron identificados y serán sancionados con fuertes multas por infringir la normativa vigente.
Desde el organismo recordaron que, si bien la veda general de pesca se levantó el 1 de febrero, el dorado continúa bajo veda permanente en todo el territorio provincial. Está prohibida su captura, sacrificio o retiro del agua durante todo el año. La única modalidad permitida es la pesca con devolución inmediata.
Las autoridades explicaron que esta medida responde a la necesidad de preservar la población de la especie, afectada por los períodos de sequía registrados en los últimos años, especialmente durante la etapa de desove, fundamental para su recuperación. El dorado posee un estatus de protección especial en Santiago del Estero.
“El objetivo es desalentar la depredación y generar conciencia sobre la importancia de respetar las normas ambientales”, señalaron desde Fauna. En paralelo, se informó que se intensificaron los controles en ríos y espejos de agua de toda la provincia. Durante el último fin de semana, los operativos permitieron el secuestro de armas y elementos utilizados para la pesca y caza ilegal, además de rescates de fauna silvestre en cautiverio para su posterior reinserción en su hábitat natural.
Desde el organismo remarcaron que la vigilancia es permanente y alcanza a todo el territorio provincial, con el fin de proteger la biodiversidad y garantizar el uso responsable de los recursos naturales.
Entre el control y la pregunta pendiente
La aparición de un oso melero en un árbol urbano, un ciervo exótico herido deambulando por calles residenciales y un dorado extraído pese a su veda permanente son escenas distintas, pero conectadas por un mismo eje: la fragilidad de los sistemas de control frente a prácticas que vulneran la ley ambiental.
En todos los casos, la intervención estatal ocurre después del hecho consumado: cuando el animal ya escapó, cuando ya fue herido, cuando ya fue extraído del agua. Lo que permanece abierto es la pregunta estructural sobre el origen de estos ejemplares, la trazabilidad de la fauna —especialmente la exótica— y el cumplimiento efectivo de las normas en territorios extensos donde el monitoreo resulta limitado.
El debate sobre los cotos de caza, la pesca deportiva y el manejo de especies no puede aislarse de estas escenas cotidianas que irrumpen en barrios y riberas. La fauna que aparece en la ciudad o en redes sociales no es un hecho anecdótico: es un síntoma. Y detrás de cada síntoma, hay un sistema que debe ser examinado con datos, controles efectivos y responsabilidad ambiental.