04 de abril, 2025
Entrevistas

Desde el año 2004 la Organización Mundial de la Salud declaró a la siniestralidad vial como pandemia. Aunque los registros de febrero de este año descendieron, todavía se espera por la creación definitiva de fiscalías especializadas para la resolución de los procesos de accidentes viales, que muchos llegan a prescribir.

De acuerdo con el Observatorio del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), en febrero de 2025 se registraron descensos interanuales en la siniestralidad, la mortalidad y la morbilidad vial.

Asimismo, el organismo informó que la tasa de siniestralidad vial grave (hechos que registran como mínimo un lesionado Grado 3, o sea con fractura) cayó un 11,3%, mientras que la mortalidad vial lo hizo en un 9,8% Por su parte, la morbilidad vial, un indicador que pondera los lesionados graves como consecuencia de los siniestros viales, registró un descenso interanual del 4,3% en febrero de 2025.

Aunque los índices acompañan, vale aclarar que la Organización Mundial de la Salud pronunció en 2004 que la siniestralidad vial es un gran problema de salud pública a nivel global y la Argentina no es la excepción.  

En dialogó con LA COLUMNA, la psicóloga Pía Lesgart, que a su vez es activista por la seguridad vial, presidenta de la Asociación Civil Compromiso Vial (Rosario), integra el Grupo 1a de DD. HH del Comité Consultivo de la Agencia de Seguridad Vial y está con la ONG dentro de la Asociación Iberoamericana de Víctimas Contra la Violencia Vial; manifestó sobre la realidad de la siniestralidad vial y el avance para su retroceso con la creación de fiscalías especializadas.

Aunque es un proceso largo, que se viene planteando hace varios años, si los datos acompañan y también las experiencias, podría ser una forma de abordar las situaciones que diariamente suceden en todas las calles del país.

 

¿Qué serían las fiscales sobre siniestros viales? ¿Existen en alguna parte del país?

Hay algunas experiencias en Mendoza, en La Pampa y Mar del Plata.

En España hace mucho tiempo que funciona un espacio particular para estas situaciones. Tienen indicios de cómo defender la siniestralidad vial. Aquí están desde hace poco tiempo. Todavía no tenemos los análisis de los beneficios a largo plazo, pero si tenemos las realidades de otros países, para tener presente lo positivo de instalar la fiscalía.

 

¿Cuáles serían esos beneficios si se instruyen estas fiscalías?

En principio es descender considerablemente los índices de siniestralidad vial. Por ejemplo, en España tenían muchísimas víctimas y lograron descender a la cuarta parte.

Obviamente dentro de un plan integral. No tiene que ver con la justicia, pero si es una pata de ella.

Por otra parte, la celeridad de los procesos judiciales. Teníamos un caso que hace 14 años estaban esperando la condena y recién hace poca la dieron.

Consideramos que tantos años esperando una condena es mucho. Lo que permitirá la instalación de fiscalías con profesionales especialidad en la temática, es tener celeridad en los procesos.

También lograr que los criterios sean homogéneos. Quiere decir que si te toca un fiscal no debas tener una condena diferente de otro. Unificación será lo más importante.

 

¿Depende siempre de la arbitrariedad del fiscal?

Depende de lo ágil del defensor a que las condenas no se apelen. Siempre esperamos que las condenas por siniestros viales sean aplicadas, que no solo queden en los procesos, que no haya diferencia de criterios. En algunos casos se resuelven por otras vías donde no llegan a juicio. Hay provincias que tienen legajos, pero no llegan al final.

La mayoría de los casos demora entre 6 a 8 años. Es un tiempo muy importante, entre el juicio y la espera de la condena.

También hay casos que estuvieron a punto de prescribir.  A veces por el mal funcionamiento de la justicia, por errores, se archivan causas. 

 

¿Manejan estadísticas de cuántos siniestros viales se ocasionan en el país?

Como ONG no producimos esos datos. Si tenemos acceso a las estadísticas públicas, las mismas dicen que Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba son las provincias con más siniestralidades.

En Argentina fallecen más de 6 mil personas anualmente. En América Latina los números son muy elevados. Y en el mundo alrededor de 1.200.000 personas mueren. Desde el año 2004 la Organización Mundial de la Salud lo declaró pandemia.

Los números que menciono son de gente fallecida, luego están las personas que quedan con secuelas permanentes.

 

¿Cuáles son los otros factores que influyen actualmente para que persista la siniestralidad vial?

Es una problemática muy compleja. Entender que solo influye un factor, no es adecuado. Es una serie de determinantes, entre ellos tiene que ver la educación que parte por los ciudadanos, de la justicia que si alguien viola una norma no pasa nada y mira a otro lado, y la promoción de la salud que es pública.

Lo vimos cuando se instaló la pandemia del Covid-19, estábamos contando cama por cama para las posibles complicaciones del virus, y nos encontramos que la mayoría de las camas estaban ocupadas por casos de accidentes viales.

Esto no es un tema particular. Es de todos.

 

¿Cuál es la edad promedio actual de personas fallecidas en siniestros viales?

La franja etaria que está más expuesta es de 15 y 35 años. Es la principal causa de muerte no natural en jóvenes en el país.

 

¿Cambiaron los parámetros durante los últimos años?

El rango se mantiene, y está vinculado principalmente a múltiples factores. Aunque el alcohol y la conducción es el protagonista.

En otros países ya no se lucha sobre esos factores. En Argentina se está batallando aún sobre “Alcohol Cero al Volante”.

 

¿Qué responsabilidad tenemos como peatones y que debemos hacer?

La seguridad vial es colectiva. En este sentido debemos apelar a la conciencia, el conocimiento de las normas. Trabajar sobre las conductas.

Hay que repensar en nosotros y modificar la movilidad diaria. Todos podemos contribuir para que el tránsito sea menos violento y seguro.

 

En tanto, al sector automotriz, ¿Tiene su responsabilidad?

Tiene su parte de responsabilidad. El estado debe controlar su funcionalidad, como son las herramientas de seguridad del vehículo, por ejemplo, que la moto la vendan con el casco y no aparte. No es que no pase nada si no lo llevó, si tengo accidente eso también impactará en la salud pública. Llevarlo puesto es parte de la solución, pero no soluciona completamente.

Son también actores fundamentales la Cámara del Comercio Automotor. Vemos la pandemia y el uso del barbijo. Desde un discurso bien instalado todos lo llevamos puesto. Lo habíamos entendido. Cuando logremos dimensionar que todos los años se lleva 6 mil vidas jóvenes, tendremos conciencia.

 

 

 

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