Del 19 al 22 de agosto, la provincia será nuevamente el escenario donde confluirán los sonidos de América Latina. El Encuentro Latinoamericano Mishquila de Arpas reunirá a destacados intérpretes de distintos países en cuatro noches con entrada libre y gratuita, consolidando a Santiago del Estero como una de las capitales culturales de la región.
Hay instrumentos que se escuchan. Y hay otros que se sienten.
El arpa pertenece a esa segunda categoría. Sus cuerdas no sólo producen música: despiertan recuerdos, evocan paisajes y parecen narrar historias que viajan de generación en generación. En Santiago del Estero, donde la música forma parte de la identidad colectiva, ese sonido volverá a ocupar el centro de la escena con la realización del 22° Encuentro Latinoamericano Mishquila de Arpas, un acontecimiento que desde hace más de dos décadas convirtió a la provincia en el punto de encuentro de algunos de los mejores arpistas del continente.
Del 19 al 22 de agosto, la capital santiagueña volverá a transformarse en un escenario donde confluyen culturas, tradiciones y formas de entender un instrumento que atraviesa la historia musical de América Latina.
Las primeras tres veladas tendrán lugar los días 19, 20 y 21 de agosto, desde las 20.30, en el Centro Cultural del Bicentenario, mientras que el gran cierre de gala se realizará el sábado 22, a las 21, en el Centro de Convenciones Fórum. Como ya es una tradición, todas las funciones serán con entrada libre y gratuita, una decisión que permite que familias, estudiantes, músicos y turistas disfruten de un espectáculo de nivel internacional.
El festival que puso a Santiago en el mapa del arpa latinoamericana
Cuando nació, allá por los primeros años del nuevo milenio, pocos imaginaban que Mishquila de Arpas alcanzaría el prestigio que hoy ostenta. Lo que comenzó como una iniciativa impulsada por la profesora Isabel Neirot y la Escuela Provincial de Arpa "Segundo Baltazar Gallardo" fue creciendo hasta convertirse en uno de los encuentros especializados más importantes de Latinoamérica.
Cada edición representa mucho más que una sucesión de conciertos. Es un espacio donde conviven distintas escuelas interpretativas, donde maestros y jóvenes músicos intercambian experiencias y donde el público puede descubrir la riqueza sonora de un instrumento que, lejos de permanecer anclado en el pasado, continúa reinventándose.
En escenarios santiagueños han sonado, a lo largo de estos años, polcas paraguayas, joropos venezolanos, huaynos peruanos, cuecas chilenas, chamamés, zambas y chacareras, todos unidos por el mismo lenguaje: el de las cuerdas del arpa.

Cuatro noches para recorrer América sin salir de Santiago
La edición número 22 volverá a reunir a destacados intérpretes provenientes de distintos países latinoamericanos, reafirmando el carácter internacional que distingue al encuentro desde sus comienzos. La organización confirmó que el festival mantendrá su formato de cuatro jornadas y dos escenarios emblemáticos de la ciudad, una propuesta que busca acercar la música a públicos diversos y fortalecer el intercambio cultural entre artistas y espectadores.
La elección de los espacios no es casual. El Centro Cultural del Bicentenario, con su acústica y su impronta patrimonial, ofrece el ámbito ideal para las presentaciones individuales, donde cada intérprete despliega el universo sonoro de su país.
El Fórum, en tanto, se reserva para la gran noche final, una gala que cada año reúne a todos los artistas en un concierto colectivo que suele transformarse en uno de los momentos más emotivos del festival.
Mucho más que un concierto
Quienes alguna vez asistieron a Mishquila saben que el verdadero espectáculo comienza incluso antes de que se apaguen las luces.
Hay niños que descubren por primera vez el sonido de un arpa. Músicos que observan cada movimiento de las manos de los maestros buscando aprender un nuevo recurso técnico. Turistas sorprendidos por la calidad artística de una propuesta gratuita. Familias enteras que hicieron del encuentro una tradición de cada agosto.
Esa cercanía explica buena parte del crecimiento del festival.
Aquí no existen grandes distancias entre el escenario y el público. Los artistas suelen conversar con los asistentes, compartir experiencias y transmitir una herencia musical que trasciende las fronteras.
Porque Mishquila no sólo reúne intérpretes; también reúne historias.
La identidad santiagueña como escenario
Hablar de música en Santiago del Estero es hablar de una provincia que respira cultura.
Cuna de la chacarera y de figuras fundamentales del folklore argentino, la provincia supo construir, además, una agenda artística que dialoga con las expresiones culturales de toda América Latina.
En ese contexto, el Encuentro Latinoamericano Mishquila de Arpas representa una extensión natural de esa identidad. No reemplaza las tradiciones locales: las amplía. Las conecta con otros pueblos que también hicieron del arpa una forma de contar su historia.
Por eso, cada agosto, Santiago deja de ser solamente la Madre de Ciudades para convertirse también en un puente cultural entre países que encuentran en la música un idioma común.
Una cita con la emoción
En tiempos donde las experiencias culturales adquieren un valor cada vez mayor, el Encuentro Latinoamericano Mishquila de Arpas reafirma que el arte sigue siendo una poderosa herramienta para construir comunidad.
La edición número 22 promete volver a emocionar con un repertorio que recorrerá las distintas geografías musicales del continente y permitirá descubrir la extraordinaria versatilidad de uno de los instrumentos más antiguos de la humanidad.
Cuando la primera cuerda vuelva a vibrar en el escenario del Centro Cultural del Bicentenario, comenzará mucho más que un concierto.
Comenzará, otra vez, ese viaje sonoro que desde hace más de veinte años une a América Latina desde Santiago del Estero.