El “Batallón de amor” es un grupo de personas autoconvocadas que se organizan para ayudar a vendedores ambulantes a completar sus ventas y recolectar donaciones.
Fue durante la tarde un caluroso día santiagueño. Héctor Rubén Juárez estaba vendiendo medias en la esquina de Formosa y Colón. Como su magra jubilación no le alcanza para solventar los gastos de sus enfermedades: diabetes y Parkinson, no tiene otra opción que salir a la calle, con su silla de ruedas, y ofrecer sus productos, no siempre con buenos resultados.
Aquél día, con la fe intacta como siempre, llevó su mercadería y comenzó a ofrecerlas, tal como acostumbra. Para su sorpresa, de pronto se vio desbordado por decenas de personas que se acercaron a él a comprarle sus productos.
No podía creerlo, hasta se formaron filas para comprarle. No solo eso, la gente lo abrazaba y le dejaba palabras de aliento, hasta hubo quienes le acercaron medicamentos para hacerle frente a su endeble estado de salud.
Sin entender muy bien cómo y por qué era el destinatario de aquella muestra solidaria, el hombre no paraba de agradecer a toda aquella persona que se acercara. Lo único que le repetían es que se trataba de un “Batallón de amor”.
Pero de qué se trata, quiénes forman parte de esta hueste que regala amor, tiempo y transforma la vida de alguien.
EL COMIENZO
El “Batallón de amor” es un grupo de personas autoconvocadas que se organizan para ayudar a vendedores ambulantes a completar sus ventas y recolectar donaciones.
Fue Marcos Burgos quien quedó atrapado por la frase “Esto es un batallón de amor”, lema que encabeza esta actividad, mientras veía en TikTok un video donde de manera organizada se formaba una larga fila para comprarle a un hombre todas las pulseras que vendía, resolviendo su día laboral. En el video se puede notar al vendedor conmovido por el detalle de solidaridad y empatía. Fue así que Marcos decidió replicar la actividad en Santiago del Estero.
El proyecto comenzó en diciembre de 2024, en un grupo de WhatsApp formado por cinco personas. Como primer paso subieron un video a TikTok explicando la compleja situación de José Rufato, un vendedor de tutucas que necesita realizarse diálisis tres veces por semana, invitando a la gente a acercarse a comprar.
Marcos recuerda enfrentar la incertidumbre de no saber si realmente la invitación iba a funcionar: “Nos ponemos a esperar, porque no sabíamos realmente cuantas personas iban a ir. Yo personalmente pensé que diez o quince personas a lo sumo. Y cuando llegamos había más de cien, y se sumaban y sumaban”. De esta manera se realizó el primer batallón de amor en Santiago.
A QUIÉN AYUDAR
La convocatoria para cada batallón se hace por redes sociales, explicando a qué persona se va a ayudar, y es mediante el grupo abierto de WhatsApp donde se arregla el día y hora. El grupo no cuenta con miembros fijos. Marcos explica que la gente participa de acuerdo a su disponibilidad. Aunque, debido a la viralización en redes, constantemente hay una gran cantidad de personas dispuestas a concurrir.
Previo a cada encuentro se elige a qué vendedor ambulante contribuir. La idea es enfocarse en aquellos que están en situaciones más complicadas o en un gran estado de necesidad. Por esto, antes de decidir, primero se investiga si el caso es real y cuál es la realidad a la que se enfrentan.
De esta manera han priorizado colaborar a adultos mayores, con problemas de salud y/o movilidad, quienes en su mayoría se ven limitados al acceso de los medicamentos que necesitan. Tanto en TikTok como en Instagram explican el trasfondo de cada caso, dónde se puede encontrar a cada vendedor y en qué horario, con el propósito de que puedan seguir recibiendo ayuda.
LA FUERZA DE LAS BUENAS INTENCIONES
El proyecto sigue en crecimiento y se impulsa por la fuerza de las buenas acciones. Marcos, como organizador, aspira a que más gente se una a la causa y, en algún momento, poder hacer un batallón en alguna localidad del interior de la provincia. “Lo bueno que tenemos los santiagueños es que no te dan lo que les sobra sino te dan lo que les falta, y eso es hermoso”.
Otro de los propósitos del Batallón de Amor es inspirar a la sociedad a realizar actos solidarios, siempre desde las posibilidades de cada uno. Inculcar la práctica de salir de nuestra rutina diaria y mirar al otro, entender que puede estar pasando un mal momento y que con un simple gesto uno puede ser de gran apoyo.
Un valor fundamental para la agrupación es la unión familiar. En cada reunión participan familias con sus hijos y les transmiten a los pequeños la actitud de amor hacia el prójimo. Creen en la necesidad de “volver a la familia”. Así también piensan que la familia no solo es la de sangre sino la que siempre está con uno y es por esto que se consideran una.
Marcos expresa qué es aquello que mueve esta causa y permite que siga funcionando: “A nosotros lo que nos motiva es el dolor de los demás, lo que pasan los vendedores ambulantes. Salen todos los días llueva, truene, caiga piedra. Como sea, salen a vender porque eso es el sustento del día a día para mantener su casa, para poder comer. Y a nosotros nos motiva darles un día de franco, que vayan y descansen un día, que puedan disfrutar en su casa con su familia o de lo que más le guste hacer”.
Se puede conocer las convocatorias y los detalles de cada tarea que realizan en las redes sociales bajo el usuario “@batallon.de.amor.sde”. La agrupación, que está en marcha de buscar la manera organizarse como “fundación” o “asociación”, recibe donaciones mediante transferencias, una opción para quienes quieren colaborar y no pueden llegar a los puntos de encuentro.