14 de mayo, 2026
Actualidad

Las transferencias automáticas enviadas por Nación registraron una caída del 3,9%, disminuyendo la coparticipación. Aun así, Santiago del Estero mantiene una posición de solvencia fiscal que le permite sostener salarios, servicios esenciales e inversión pública.

Durante marzo de 2026, las transferencias automáticas enviadas por Nación volvieron a caer y profundizaron un problema presente desde el  comienzo de año. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la provincia registró una baja real del 3,9% interanual en los recursos recibidos.

Estos datos son parte de una realidad nacional crítica: según el mismo organismo, la Coparticipación Federal de Impuestos tuvo un descenso aún más notable, del 7% en el mismo mes, acumulando un retroceso del 8% en lo que va del primer trimestre de 2026.

En lo que va de 2026, las provincias han acumulado pérdidas millonarias  en términos reales por la merma de transferencias automáticas.

A nivel nacional, la caída de transferencias reales en marzo fue del 4,3%, algunas jurisdicciones como CABA (-5,7%) y La Rioja (-5,3%) registraron retrocesos mucho más profundos que el 3,9% de Santiago del Estero.

Lo que disminuye no son solo números: son recursos disponibles para actuar. Porque gran parte del funcionamiento estatal depende de esos fondos. Salud, educación, seguridad, salarios públicos. Todo empieza a quedar bajo presión cuando la recaudación cae y el dinero alcanza menos.

La tensión sobre las cuentas públicas tiene un impacto inmediato. No solo sobre los trabajadores estatales, sino también sobre comercios, servicios y economías familiares que dependen del movimiento salarial de cada mes.

Lo que disminuye no son solo números: son recursos disponibles para actuar. Porque gran parte del funcionamiento estatal depende de esos fondos. Salud, educación, seguridad, salarios públicos. Todo empieza a quedar bajo presión cuando la recaudación cae y el dinero alcanza menos.

 

Superávit en tiempos de ajuste

Sin embargo, en este contexto de dificultad financiera, Santiago del Estero presenta un contraste significativo frente al resto de las jurisdicciones. Mientras algunas provincias ya comenzaron a advertir dificultades extremas para sostener aumentos salariales, la provincia se apoya en una estructura de solvencia fiscal previa.

Santiago del Estero encabezó el ranking nacional de desempeño financiero en 2025, alcanzando un superávit del 4,6%, el más alto del país, superando incluso a provincias con mayores recursos como San Juan o Jujuy.

Esta política de equilibrio fiscal y continuidad de servicios esenciales es lo que permite que, a diferencia de otros distritos que dependen de adelantos de coparticipación con intereses costosos, la provincia busque sostener la estabilidad de sus cuentas en un momento marcado por la retracción económica externa.

El contexto se vuelve todavía más delicado porque la caída de recursos coincide con un aumento de las tensiones sociales y el deterioro del poder adquisitivo a nivel nacional. Por eso, sostener el movimiento salarial y la inversión pública no aparece solo como una meta contable, sino también como una herramienta de contención social.

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