19 de febrero, 2026
Actualidad

El sacerdote carismático y hombre de fe, dejó una huella imborrable la provincia. Su vida combinó servicio social, educación y ministerio religioso, pero también momentos que marcaron la memoria colectiva, como el exorcismo realizado en febrero de 1984, que consolidó su figura como un referente espiritual. Más de 25 años después de su partida, su legado sigue vivo en la parroquia Cristo Rey, los colegios que fundó y el recuerdo de miles de fieles que lo veneran por su entrega y cercanía.

Hubo un hombre que caminó por las calles de La Banda como si conociera cada piedra del camino, cada historia de los patios y cada suspiro escondido en los rincones de la comunidad. Se llamaba Pedro Fils Pierre, sacerdote carismático, ingeniero civil y maestro de vida, cuya obra aún resuena en Santiago del Estero. Nació el 11 de febrero de 1937 en Gonaives, Haití, y desde niño destacó por su inteligencia, su facilidad para los estudios y los deportes, ganando concursos universitarios de pulseadas en la isla. Su brillante carrera universitaria lo llevó a graduarse en Ingeniería Civil en la Universidad Estatal de Puerto Príncipe, un logro que pocos alcanzaban en su país.

Tras ejercer su profesión en Haití, continuó su formación en París y luego en África, donde enseñó Matemática, Física y Topografía en instituciones como la Escuela Normal de Profesores y la Escuela Superior de Obras Públicas de Bahamaco, República de Maili. Fue allí donde la vida le enseñó una lección de dolor: contrajo hepatitis B junto a un colega, quien falleció. Pierre sobrevivió, pero con la advertencia médica de que la enfermedad podría convertirse en cáncer años después.

En 1965 llegó a la Argentina para perfeccionarse en Hidráulica Sanitaria en la Universidad de Buenos Aires. Solo un año después arribó a Santiago del Estero, donde se convirtió en jefe del Departamento de Estudios y Proyectos del Servicio Provincial de Agua Potable en la Corporación del Río Dulce, acercándose al interior profundo de la provincia y a la vida de sus habitantes. Fue allí, entre necesidades humanas y sufrimientos cotidianos, donde surgió su verdadera vocación sacerdotal.

 

Vocación y servicio

Pedro Fils Pierre unió su labor profesional con el servicio espiritual. Los estudios filosóficos en la UCSE y teológicos en el Seminario Conciliar Metropolitano de San Miguel de Tucumán lo condujeron a la ordenación sacerdotal el 25 de enero de 1974, por monseñor Manuel Tato, en la Catedral Basílica de Santiago del Estero. Su primer destino pastoral lo llevó a Cristo Rey, en La Banda, donde en 1979 comenzó una obra que dejaría una huella imborrable.

Durante su ministerio, Pierre no solo predicó la palabra de Dios: construyó escuelas, jardines de infantes y un templo que hoy sigue en pie. Transformó el salón parroquial en aulas para niños y fundó el Bachillerato Humanístico que lleva su nombre, un sueño educativo que buscaba ofrecer oportunidades y dignidad a cada familia del barrio. Su pasión por la enseñanza y la acción concreta lo convirtieron en un referente de servicio, humanismo y fe.

 

El exorcismo que marcó una época

Uno de los episodios más recordados de su ministerio fue el exorcismo realizado en febrero de 1984 a una joven de Clodomira, en la parroquia Cristo Rey. Durante más de dos semanas, Pierre llevó a cabo un rito de liberación espiritual que conmovió a toda la provincia y se difundió por medios locales como El Liberal y Canal 7. La noticia provocó un debate intenso sobre la fe, la espiritualidad y las tradiciones religiosas, y aún hoy forma parte de la memoria colectiva de los bandeños.

Actualmente, los exorcismos en Santiago del Estero se realizan bajo protocolos estrictos, combinando acompañamiento psicológico y supervisión eclesiástica, mostrando que la tradición sigue vigente pero adaptada a tiempos modernos. La figura del padre Pierre permanece como ejemplo de integridad, preparación y respeto a la comunidad.

Legado eterno

Más allá del episodio mediático, la vida del padre Pierre fue la de un sacerdote cercano, atento a seminaristas, colegas y feligreses. Abrazó la Renovación Carismática Católica, canalizando su carisma hacia la sanación y el acompañamiento espiritual de los enfermos. Fue uno de los pilares del Congreso Eucarístico Nacional de 1994 y promovió las Ligas Eucarísticas, manteniendo a los grupos en oración constante y compromiso de fe.

Su muerte, el 7 de noviembre de 1995, no apagó su legado. Cada año, la comunidad bandeña lo recuerda con celebraciones litúrgicas, homenajes en la parroquia Cristo Rey y actos conmemorativos en la escuela que fundó. Su vida es un ejemplo de cómo la fe puede acompañar el servicio social y la educación, creando un impacto que trasciende generaciones.

 

Recuerdos actuales

En 2023 y 2024, los aniversarios de su partida incluyeron misas conmemorativas, testimonios de feligreses y visitas a su sepultura, reforzando la vigencia de su legado. Los testimonios contemporáneos recuerdan al sacerdote como un hombre que enseñó a perdonar, a acompañar y a construir con amor, combinando la espiritualidad con la acción concreta en beneficio de toda la comunidad.

El padre Pierre dejó una enseñanza eterna: el servicio desinteresado, la humildad y la fe activa pueden transformar una comunidad. Hoy, La Banda continúa recordándolo no solo por sus obras materiales, sino por la profundidad espiritual y humana que dejó en cada corazón santiagueño, un faro que ilumina incluso más de cuatro décadas después.

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