Dos santiagueños, dos causas distintas, dos expedientes abiertos en Brasil. El arquitecto Eduardo Murias y la abogada Agostina Páez quedaron envueltos en denuncias por conductas consideradas racistas. Sus historias exponen un fenómeno social más profundo: la falsa noción de superioridad que lleva a algunas personas comunes a comportarse como si pertenecieran a una aristocracia que nunca existió.

