01 de enero, 2026
Actualidad

Un año argentino equivale a diez años canadienses. Más o menos esa es la aproximación. Este dicho, no creo que sea contrafáctico. A miles de pruebas podemos remitirnos. Ocurre que nuestra sociedad está atravesada por la confluencia de áreas de la vida social que, en otros confines de la tierra, son compartimientos estancos.

Tiempo de balances, tiempo de celebración en la que algunos se prenden, en si la tía hace el pionono y a quién le corresponde el postre. Y en el otro rincón están los que nadie considera, pero que cada vez son mayoría. Los que no ven las horas de que no les digan más “felicidades” y uno verse compelido a decir lo mismo a quien se le cruzare en el camino.

En la tele aparecen las festividades en otros confines de la tierra, y uno querría vivir en Australia, ya que, por su ubicación, la bahía de Sidney se ilumina anticipadamente al resto del continente.

También, por qué no, están los que se tornaron fervorosamente chavistas. porque todo este incordio de lucecitas y panes dulces ya lo vivieron ellos, por decreto del detector de “pajaritos chavistas”, Nicolás Maduro, allá por octubre.

En fin, es un punto de vista y no hay que andar apagándole la vela a nadie antes del festín, pero tal vez estemos aquí develando el secreto mejor guardado de todos, el de que éste es un tiempo de paz y amor, que es la falacia más grande de la historia del mundo occidental y cristiano. 

Que hace 2025 años nacía Jesús de Nazaret es parte del relato cristiano.

La fecha fue impuesta por la Iglesia en el siglo IV. Hasta ese momento no se tenía noción de un día específico para recordar a quien comenzó con la mayor religión de la Tierra. Se determinó que fuera el 25 de diciembre porque, a partir de ese día, las jornadas comenzaban a ser más largas. El verano comenzaba a "triunfar sobre el invierno".

Si a eso le sumamos que nuestro calendario es también convencional, no debería haber razones objetivas e inobjetables para celebrar. Pero nada es suficiente para rebatir la explicación más ecuánime que alguna vez escuché sobre las fiestas de fin de año.

El ser humano necesita de símbolos para subsistir. Y si esos símbolos llevan jolgorio, comida y regalos, tanto mejor. Aun cuando, vistos de afuera, esos hechos sean un oprobio. Porque parten de mentiras, porque llevan a la gente a sus peores estados (las estadísticas de accidentes de tránsito y asesinatos intrafamiliares suelen ser alarmantes en las previas y post de la nochebuena y noche de año nuevo).

Tenemos un panorama variopinto los argentinos. Porque, lo dicho, aquí la sociedad no está hecha de compartimientos estancos. Somos, todos, un solo hecho fraccionado en capítulos hilarantes. En que el fútbol es parte del análisis de periodistas políticos, en que Cristina está presa en su departamento de Constitución y los chicos de la izquierda se debaten entre seguir a su desdibujada líder y conductora, abandonando de a poco las guardias bajo el balcón o criticar a Yanina Latorre por ser “libertaria”. En que esa misma Yanina Latorre es agasajada hasta el hartazgo por la televisión toda, por su “grandísimo aporte a la comunicación”, hecho que ni Mónica y César en su despedida recibieron con tamaña fruición.

El presi, ese sí que se va saliendo con la suya, dejó el “pastito ojizarco” y prefirió pasar a cuarteles de invierno en materia amorosa, mientras estrecha vínculos, cada vez más con nuestra madre patria yankee, y se puso en el arbolito la más rara victoria. Un hombre tan criticado como ganador de elecciones. Todo un oxímoron.

Y como para condecorar el año, nos sentimos orgullosos de que la paz haya llegado al hogar de los Nara-Icardi. Las fiestas esta vez fueron en paz, mientras uno se sigue preguntando ¿cómo la hizo Wanda? A la plata digo, por cierto. apostando a $Libra, no, aunque Javier nos hizo creer que era la jugada magistral, apostar a esa criptomoneda.

También pasó que “Rocky” Vázquez y Gimena Accardi nos recordaban que los amores no son eternos y en el programa más visto de la farándula argentina, Marixa Balli, otro “valor” de nuestro pequeño Olimpo, se resentía porque no la consideraban suficiente para acopiar tamaña información y conducir LAM y se mandó a cocinar. Hizo doblete, la buscaron en lo de Georgina (ring ideológico de libertarios y kirchneristas) y terminó en lo de la falsa zurda, la que corta por “Lozano”, es amiga de Johny Depp y se enoja si Wanda le primerea el invitado. Igual, como buena zurda light, se consuela en su mansión estilo francés en San Isidro. Tampoco es para tanto que la rubia millonaria le haya acaparado el invitado que volvió a Los Ángeles sin entender ni una palabra de qué había pasado y con quién se había sacado la foto.

Mientras tanto, la rueda sigue, no sabemos hacia dónde vamos, pero de lo único que estamos seguros es de que este país, contiene el devenir más indescifrable de todos los países del mundo.

Felices fiestas, igualmente, a todos los lectores de LA COLUMNA.

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