La mora de los créditos familiares superó el 12% y se quintuplicó en los últimos 18 meses. Expertos señalan que la pérdida de ingresos y el elevado costo del financiamiento dificultan el cumplimiento de las cuotas.
La morosidad de los créditos destinados a las familias alcanzó en Argentina su nivel más alto en dos décadas. El indicador superó el 12% y, según el economista Christian Buteler, pasó de niveles de entre 2,5% y 5% a más del 12% en los últimos 18 meses.
El aumento se concentra principalmente en préstamos personales y tarjetas de crédito, mientras que los proveedores no financieros, como comercios, cooperativas y empresas que otorgan préstamos, presentan niveles de mora todavía mayores. En Córdoba, por ejemplo, unas 377.000 personas figuran en situación de mora sobre un universo cercano a 1,56 millones de personas con algún tipo de crédito.
Los especialistas vinculan el deterioro con la capacidad de pago de los hogares. Buteler sostuvo que muchas personas dejaron de pagar sus compromisos porque sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos básicos, mientras que otros especialistas señalan que se trata principalmente de un problema de ingresos y no de falta de educación financiera.

Una cuota que se vuelve más difícil de pagar
El problema aparece cuando un hogar ya tiene una capacidad de pago limitada. Una tasa elevada implica que devolver el dinero cuesta más que el capital originalmente recibido. Y cuanto mayor es el plazo o mayor es el costo financiero, mayor puede ser el monto total que termina pagando el deudor.
Alrededor del 40% del costo financiero total de determinados préstamos está relacionado con la carga tributaria, entre ellos el IVA e impuestos provinciales.
A esto se suma el crecimiento del endeudamiento a través de distintos canales. En diciembre de 2025, 20,3 millones de personas tenían algún tipo de financiamiento, mientras que millones de deudores combinaban préstamos de bancos con créditos de fintech, tarjetas no bancarias u otros proveedores.
Así, una persona puede acumular simultáneamente varias cuotas y refinanciaciones. Cuando el ingreso mensual ya no alcanza para cubrirlas, aumenta la posibilidad de atrasarse.
El aumento de la morosidad no implica, por sí mismo, una crisis del sistema bancario. El Banco Central señala que las entidades mantienen niveles elevados de liquidez y solvencia. El principal deterioro se observa en la capacidad de pago de los hogares.
El crédito puede utilizarse para financiar una compra importante, una vivienda o un gasto extraordinario. El problema aparece cuando empieza a utilizarse de manera habitual para cubrir gastos corrientes o para cancelar otras deudas.
El costo de las tasas adquiere una importancia mayor: una familia que ya tiene dificultades para llegar a fin de mes debe afrontar, además, un financiamiento cuyo costo puede duplicar o más el monto originalmente prestado cuando se considera el conjunto de intereses, impuestos, seguros y otros cargos.
La morosidad récord muestra así dos problemas que se retroalimentan: ingresos insuficientes y un crédito de consumo cuyo costo continúa siendo elevado. Mientras las familias necesiten recurrir al financiamiento para cubrir sus gastos y, al mismo tiempo, tengan dificultades para afrontar sus cuotas, la mora seguirá siendo uno de los principales indicadores del estrés financiero de los hogares.
Créditos: Cadena 3 Rosario